EL TEOREMA DE LA DIRECCIÓN: HABILIDAD TÉCNICA Y HABILIDAD DIRECTIVA, DOS VARIABLES TOTALMENTE INDEPENDIENTES

"La habilidad es lo que eres capaz de hacer.
La motivación determina lo que harás.
La actitud determina lo bien que lo harás."
Lou Holtz


No siendo la FORMACIÓN DEL DIRECTIVO, como tal, una de las enseñanzas más extendidas (por lo menos en España), el profesional que accede a un cargo de responsabilidad tiene que echar mano de su INTUICIÓN, de su PERICIA INNATA y del BAGAJE que ha atesorado a lo largo de su carrera profesional para salir adelante (muchas veces con más pena que gloria). No deberían ser estas las bases sobre las que sustentar un buen o excelente desempeño en la labor directiva, y el mero hecho de que se produzca esta situación da que pensar sobre la gestión de las políticas educativas en nuestro país.

Es un lugar común muy extendido, creer que la DESTREZA EN LA LABOR DE DIRECCIÓN se adquiere con el mero ejercicio profesional: con los años se alcanzaría una mayor habilidad y capacitación técnica (en la materia o práctica profesional que se ejerce), y también se iría ganando soltura en la gestión de las responsabilidades y en la dirección de personal. Nada más utópico, puesto que la función directiva es, en sí misma, una habilidad para la que HAY QUE TENER TANTO BUENA DISPOSICIÓN COMO SUFICIENTE DESTREZA. En definitiva, “habilidad directiva” nunca es sinónimo de “habilidad técnica” y, realmente, son variables totalmente independientes de un mismo quehacer: las dos caras de una misma moneda. Si bien, el mero ejercicio de las labores directivas puede dar lugar a una mejor praxis, es preciso disponer de cierta HABILIDAD INNATA y de un BUEN GRADO DE DISPOSICIÓN. Al igual que para ser piloto hay que tener ciertas habilidades y un interés por esta profesión, para dirigir es preciso disponer de otras habilidades y una innata inquietud por la dirección.

Y repito en punto y aparte para evitar conclusiones extremas, lo mismo que ocurre en cualquier otra disciplina humana, con habilidad e interés, las TÉCNICAS ASOCIADAS A LA LABOR DE DIRECCIÓN PUEDEN SER APRENDIDAS y, junto a la necesaria práctica, alcanzarse un cierto grado de destreza.

La IMPORTANCIA de lo expuesto hasta aquí es ciertamente VITAL. ¿Por qué…? Por la sencilla razón de que en muchas ocasiones, haciendo CASO OMISO DE ESTA LÓGICA IRREBATIBLE, designamos para un cargo de dirección a personas que o NO QUIEREN O NO SABEN DIRIGIR (o ambas cosas, que bien puede darse el caso).

La elección de un profesional para un cargo directivo debe fundamentarse en un especial dominio de las habilidades y conocimientos técnicos. Correcto: es una CONDICIÓN NECESARIA, ¡pero NO SUFICIENTE! Es un grave error caer en este supuesto extremadamente simplista. La CONDICIÓN NECESARIA, aunque TAMPOCO SUFICIENTE es un adecuado dominio de las habilidades y conocimientos de DIRECCIÓN: de la GESTIÓN DE LAS RESPONSABILIDADES y de la DIRECCIÓN DE PERSONAL. SE NECESITA DEL CONCURSO DE LAS DOS CONDICIONES PARA DAR CARÁCTER DE SUFICIENCIA A ESTE SIMPLE “TEOREMA DE LA DIRECCIÓN”.

Tanto en nuestra vida privada como en nuestra vida profesional, más que obsesionarnos por elegir lo óptimo (que si podemos, tampoco debemos renunciar a ello) debemos ASEGURARNOS DE NO ELEGIR MAL, más aún si se trata de decisiones que tienen tanta trascendencia como la designación de un cargo directivo. No puedo dejar de recordar que una mala elección de este tipo puede, literalmente, reventar todo un equipo de trabajo. Duro, ¿verdad?

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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