AMBIENTE LABORAL: DE ALICIAS EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS Y DE PLUMEROS A LA VISTA (PRIMERA PARTE)
“El buen ambiente de trabajo, como todo lo bueno en la vida, descansa sobre los hombros de quienes debemos conseguirlo -todos, sin excepciones-. Deben ser los hombros de personas confiadas y fuertes. Y lo serán, precisamente, por su espíritu crítico y combativo, por sus nobles ideales y por su compromiso con todo aquello que hace bueno al ser humano y a sus obras.” Emilio M. Debo pedir, lo primero de todo, disculpas por lo que se va a encontrar el lector. Hay ciertos temas que, por su especial naturaleza y configuración, exacerban mi espíritu crítico y despiertan ese punto de ironía que saco ante asuntos en los que pecamos clamorosamente de incoherentes. Porque al hablar de ambiente laboral (del buen ambiente, se sobreentiende) lo hacemos con un cierto DISTANCIAMIENTO, como cuando tiramos alguna cosa al suelo sin querer y soltamos la socorrida frase de “¡Se ha caído…!”, como dando a entender que esa cosa iba tan tranquilamente por el borde de una mesa y se hubiera resbalado ella so...