“EL SECRETO NO ES CORRER DETRÁS DE LAS MARIPOSAS…”

Quien empiece a leer este artículo se extrañará por el título que le he dado, especialmente tratándose de un blog sobre temas empresariales. Y sin embargo la genial cita de Mario de Miranda, de la que tomo el título, expone perfectamente el enfoque más adecuado para GESTIONAR EL TALENTO con acierto. Un enfoque diferente…


“El secreto no es correr detrás de las mariposas…
es cuidar el jardín para que ellas vengan hacia ti”

Mario de Miranda Quintana (1906 – 1994)


UN RESUMEN…

¿BUSCAR EL TALENTO O HACER QUE EL TALENTO TE BUSQUE? Siempre es mucho mejor la segunda opción, pero el talento solo se atrae con talento: es el precio a pagar para que brote y para retenerle, porque se desvanece en la mediocridad. Y es cierto que al talento se le puede atraer con cantos de sirena, pero enseguida vuela en busca de “jardines” más propicios. O languidece irremisiblemente si no puede escapar. No hay vuelta de hoja…

El énfasis que se pone en nuestros días en captar el talento, como si de ello dependiera la supervivencia de nuestras organizaciones, no es más que una exageración y un planteamiento errado (tal vez el sector TIC sea la única excepción). Solo INSPIRANDO E IMPLICANDO A LA ORGANIZACIÓN ENTERA EN LA BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA y contando con un equipo equilibrado de buenos profesionales puede atraerse, retenerse y hacer que brille el talento, incluido el que ya se tiene dentro. De hecho, la solidez de un negocio y el talento que puede desplegar, como un todo, es mucho más cuestión de equipo que de individualidades. Hay miles de ejemplos que lo prueban.


…Y UNAS REFLEXIONES.

Hace no mucho leí que la Universidad de Harvard, la mejor valorada del mundo, solo admite una de cada 20 solicitudes, y que forma a los mejores cuadros empresariales del mundo. No es que me guste todo lo que se cuece en tan insigne institución pero debo de reconocer que no necesita hacerse publicidad para atraer a sus aulas a una buena parte del talento mundial, potencial o no.

Su marca es bien conocida en todo el mundo, pero no por el acierto de una buena campaña publicitaria sino por el prestigio de lo que hacen y de lo que consiguen. Es cierto que buena parte del mérito lo tienen los alumnos, pero más aún lo tienen los profesionales que allí despliegan su vocación consiguiendo crear un entorno de trabajo que saca lo mejor de sus estudiantes. Estoy seguro de que trabajar y estudiar allí no resulta fácil, y que implica unas exigencias de esfuerzo más que destacables para todos.

¿Cómo se consigue sacar el máximo talento de una organización? Creando un ENTORNO QUE INCENTIVE LA “LIBERACIÓN” DEL TALENTO que toda persona tiene (sea menor o mayor). Este camino es el más efectivo, aunque sea también el más difícil, y permite consolidar y fortalecer a cualquier empresa.

¿Qué se precisa? De un enfoque basado en la BÚSQUEDA DE LA EXCELENCIA, de unos VALORES sobresalientes donde se fomente la PARTICIPACIÓN; donde se dé libertad de acción para innovar y se premien los avances; donde existan ESTRUCTURAS ORGANIZATIVAS ÁGILES Y PERMEABLES que permitan el protagonismo de cualquiera sin que haya censores (menos aún si son interesados). Se precisa también de un PROPÓSITO motivador y de unos OBJETIVOS claros que enfoquen adecuadamente la actividad y permitan a cada cual establecer con nitidez sus PRIORIDADES (convenientemente compatibilizadas con las prioridades de la organización). Se precisa establecer fluidos CANALES DE COMUNICACIÓN y un SISTEMA DE COORDINACIÓN ágil y fiable sin cuellos de botella ni desvíos inútiles. En definitiva, se necesita ACTUAR e INTERACTUAR bien.

Como en todo aquello inspirado por la calidad, no valen los atajos, las medias tintas, las apuestas temerosas o temerarias... Solo vale el cuidado, casi artesano, del ENTORNO DE TRABAJO y una exquisita disposición y colaboración para permitir e incentivar que el talento encuentre sus límites, si es que los tiene. Así es como se desarrolla el talento interno, se atrae el talento externo y se establecen alianzas enriquecedoras con terceros.

No deberíamos olvidar que el talento convertido en mercancía se esfuma: pierde su poder creativo. Por eso, más que preocuparnos por captar talento deberíamos preocuparnos por cómo diseñar nuestras organizaciones para que desarrollen el talento interno y atraigan el talento externo.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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