¿QUÉ HACEN BIEN LOS BUENOS ESTRATEGAS?


Todo buen líder es un buen estratega. Los buenos estrategas, como los buenos líderes, son escasos. ¿Qué les distingue?

“Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil,
eso resultará en tu derrota”

Sun Tzu (aproximadamente s. V a.C.)


ESTRATEGAS SOMOS, A LA FUERZA, TODOS, pues todos tenemos que dirigir, al menos, un barco: nuestra propia vida. Tenemos que escuchar la voz interior que nos habla de nuestra vocación (FINALIDAD O META), dotarnos de los pertrechos adecuados (RECURSOS INTERNOS O EXTERNOS, ALIADOS), tener en cuenta los mares que pretendemos atravesar (ENTORNO), tener una buena idea del itinerario más conveniente a seguir (la propia ESTRATEGIA) y estar atentos a cada dificultad o a cada oportunidad de avanzar más rápido cuando nos pongamos en marcha (IMPROVISAR CAMBIOS EN LA ESTRATEGIA PARA NO CAMBIAR NUESTRA VOCACIÓN). Esto es algo que podemos hacer perfectamente de forma intuitiva pero que, por diversas razones, en muchos casos no se hace o se hace mal.

EL BUEN ESTRATEGA PARTICIPA, SE COMPROMETE Y ENRIQUECE
Centrándonos en el mundo de la empresa, lo primero que necesita un buen estratega es saber dónde se ha metido y cómo tiene que proceder. Estemos metidos en lo que estemos metidos, somos RESPONSABLES del papel que juguemos y, por lo tanto, tenemos el DERECHO y la OBLIGACIÓN MORAL de hacernos conscientes de nuestro PROTAGONISMO, reflexionar sobre nuestra APORTACIÓN, proponer LÍNEAS DE ACTUACIÓN que fortalezcan a la organización, y actuar con DECISIÓN llegado el momento.
EL BUEN ESTRATEGA PERMITE QUE TODO EL QUE TENGA ALGUNA IDEA PARTICIPE EN EL PROCESO
Como se puede desprender de mis anteriores afirmaciones, UN ESTRATEGA NO TIENE POR QUÉ SER EXCLUSIVA DEL LÍDER DE LA EMPRESA, NI DEL DIRECTOR DE ESTRATEGIA, NI DEL DIRECTOR FINANCIERO, NI CUALQUIERA DE LOS OTROS DIRECTORES. Las iniciativas estratégicas deben poder ser propuestas por cualquier profesional que considere que tiene algo que aportar, sea de mayor o menor entidad, afecte a su ámbito de actuación o no. ASÍ ES COMO SE APROVECHA REALMENTE EL TALENTO DE LAS PERSONAS Y CÓMO SE CONSIGUE IMPLICARLAS. Si tan insistentemente lo propugnamos en estos tiempo, habrá que dejar que EL TALENTO AFLORE.
EL BUEN ESTRATEGA FAVORECE EL DEBATE Y LA PARTICIPACIÓN EN LA TOMA DE DECISIONES.
Al final siempre se deben tomar decisiones y se debe ESTABLECER UN PROCEDIMIENTO PARA LA TOMA DE DECISIONES. En dicho procedimiento es conveniente que, al menos, se escuche al personal, aunque lo ideal es que se le apoye en sus análisis y formulaciones e, incluso, se le deje defender y participar de alguna manera en la toma de decisiones. Y no se trata de montar un teatrillo sino de enriquecer la labor del personal para que estos enriquezcan la labor de gestión de una forma mutuamente motivadora.
EL BUEN ESTRATEGA TIENE VISIÓN DE JUEGO Y SABE TRANSMITIR SUS PROPUESTAS.
Sea quien sea quien haga las propuestas deben estar ADECUADAMENTE FORMULADAS. Deben estar suficientemente definidas y explicar, por ejemplo, de qué forma la iniciativa sirve al PROPÓSITO fundamental de la empresa (sus misiones o metas) o sus puntos de apoyo o palanca (como los requerimientos de capital o la implicación de terceros). Y hay algo especialmente importante: debe ser el fruto de un análisis que adopte una VISIÓN DE CONJUNTO, realmente INTEGRAL. Esa visión debe incorporar el análisis de los EFECTOS RELEVANTES sobre cualquier ámbito interno o externo afectado directa o indirectamente. No es que se deba prever cualquier efecto derivado de la acción estratégica pero si se debe tener una idea clara de cómo funciona el sistema o sistemas involucrados y cómo pueden verse afectados.


El buen estratega, cuando hace todo esto, lo hace con convicción, lo hace con verdadero espíritu de servicio, y lo hace disfrutando en un entorno de abierta participación, es, además, un LÍDER EN POTENCIA O YA DE HECHO.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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