DE SENTIDO COMÚN: OBLIGACIONES FORMALES VS BUENA FE. EL VALOR DE LA CONFIANZA


Hay cosas que a estas alturas no se deberían seguir repitiendo porque están demasiado dichas, pero debemos insistir en ellas porque NO TERMINAMOS DE ACTUAR CON COHERENCIA. Una de ellas es precisamente, el papel de la buena fe entre las partes en una contratación. Y ES QUE LA ÉTICA, ADEMÁS DE SER MÁS SALUDABLE, SIEMPRE ES MÁS PROVECHOSA QUE LA PICARESCA.

“Cuando alguien te da su confianza,
siempre quedas en deuda con él”

Truman Capote (1924 - 1984)


Cuando hay buena fe, la confianza se dispara y las relaciones inter-personales, sean del tipo que sean, resultan gratas y provechosas. Y todo ello independientemente de que se firmen más o menos documentos: la buena fe, el respeto y la confianza dan lugar a RELACIONES HUMANAS ENRIQUECEDORAS PARA TODOS, material y emocionalmente.

Cuando, por el contrario, FALTA LA BUENA FE, la confianza huye y las relaciones humanas se vuelven especialmente complicadas. Y así ocurre por mucho que se hayan firmado acuerdos con cientos de cláusulas referidas a derechos y obligaciones entre las partes.

Resulta irónico que, los seres humanos, en lugar de FOMENTAR ENTORNOS EN LOS QUE PREDOMINE LA BUENA FE, el respeto y la confianza, prefiramos jugar a enrocarnos en torreones de normas y obligaciones mutuas que terminan siendo, finalmente, castillos de arena que se derrumban al primer estornudo. NO HAY FORTALEZA MÁS SÓLIDA que la confianza construida sobre la buena fe.

Son innumerables las ocasiones en las que la BUENA DISPOSICIÓN de una parte se echa por tierra debido a la falta de buena fe de la otra parte. Falta de reconocimiento, de empatía en la comprensión de sus motivaciones y objetivos, de respeto a la legitimidad de su papel y aspiraciones, o un trato irrespetuoso lleno de falta de aprecio o cargado de desprecio, crean situaciones de enfrentamiento que, a la postre, terminan siendo MÁS ONEROSOS QUE UN GENEROSO ACUERDO al amparo del DIÁLOGO y del ENTENDIMIENTO.

No nos equivoquemos: si alguien pretende atar un acuerdo obligando a “la otra parte” con EXUBERANTES CONDICIONADOS LEGALES está cerrando los ojos a la realidad. Solo la buena fe hace que los acuerdos se cumplan dejando la sensación de haber construido y crecido en base al BENEFICIO MUTUO. Cuando falta la buena fe, siempre hay RESQUICIOS por los que crear unos daños que en ningún caso pueden ser totalmente compensados, si es que hubiera lugar a la compensación.

La buena fe, cuando es mutua, crea SINERGIAS DE COLABORACIÓN que van más allá de lo acordado (exigible) y de lo exigido. La buena fe fundamenta confianzas que, de renovarse, rentan alegrías y prosperidad a lo largo del tiempo en forma de SOLIDAS ALIANZAS. Confianzas y alianzas que, en muchos casos, se terminan rompiendo por una EXIGENCIA DESMESURADA, UN BENEFICIO RÁPIDO O UNA INCOMPRENSIÓN. Sale muy caro caer en el error.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa
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