LA IMPORTANCIA DE TENER UN PROPÓSITO (3). ¿DE QUÉ VAMOS…?

"Sólo una cosa convierte en imposible un sueño:
el miedo a fracasar”
Paulo Coelho

"La imaginación es más importante que el conocimiento"
Albert Einstein



Vamos a por la tercera y última entrega. Un poco más durita, pero la más importante y decisiva…

Decíamos en la anterior entrega que para unirnos a un proyecto empresarial -a una empresa común- necesitamos saber dos cosas que nos dan las claves del papel que podemos jugar y de las razones por las que podemos ser necesarios en dicho proyecto:

La primera es importante, pero difícil de conocer por parte de quien quiere unirse a una empresa (pedir trabajo, hablando claramente): es conveniente saber que necesita esa empresa, que carencias tiene, que habilidades diferenciales puede aportar el aspirante y cuales son los objetivos que debe conseguir. En definitiva, debe conocer a la otra parte (la organización empresarial a la que quiere incorporarse) para saber que puede aportar, aunque -como ya digo- suele ser algo difícil. Pero nada se pierde por intentarlo y nunca se debe dejar de intentar.

La segunda no es que sea importante: ES VITAL. Y no es que esté en manos de la empresa, sino de quien quiere unirse a ella. Este segundo requisito es la piedra de toque que define todo lo demás: QUIEN SOLICITA TRABAJO DEBE SABER QUE QUIERE (o dicho más contundentemente: debe saber que “puñetas” quiere). Debe saber que quiere hacer laboralmente, que trabajos le gustan, que habilidades tiene, que formación le favorece, pero sobre todo –por encima de todo- qué es lo que le motiva en la vida… qué es aquello que puede hacer y no siente como un penoso trabajo, sino como la más grata de las actividades. En definitiva, debe saber que propósitos tiene en la vida. ¡Tate! Hemos llegado al punto de partida.

Al final, uno es lo que es. Uno es, esencialmente, aquello que se ha propuesto en la vida (“propuesto” de “proponer” y de “propósito” ¿nos entendemos?). Uno es aquello que le importa y motiva ser. Y uno, SOLO se puede embarcan en aquellas empresas (proyectos-propuestas-propósitos) que le resultan excitantes (por usar una palabra un poco fuerte…) y que son una fuente de SATISFACCIONES y ALEGRÍAS, por muy DURO que sea el ESFUERZO. Y muchos os preguntaréis: ¿Existe algo con esta combinación? Por supuesto que sí….

Kennedy dijo -más o menos-: “No mires lo que tu país (léase “empresa”) puede hacer por ti, sino lo que tu puedes hacer por tu país (vuélvase a leer “empresa”)”. Yo añadiría que, pese al contrasentido que puede suponer para muchos, si das con lo que tú puedes hacer por tu empresa, tendrás resuelto todo: actuarás de tal manera que conseguirás ser un profesional valorado, necesario, admirado, apreciado y bien pagado. Todos nos preocupamos de lo que una empresa puede hacer por nosotros. ¡Erramos el tiro! La clave de todo está en saber lo que podemos hacer nosotros por esa empresa común. Y si lo encontramos, encontraremos nuestro sitio: el sentido de nuestra presencia, la afinidad de intereses, las claves para aportar un valor relevante al bien común, la satisfacción de trabajar en un equipo bien avenido, prosperidad para la empresa y para nosotros mismos, alegría, etc.

Pero para eso, como he dicho antes, debemos saber ante todo, que “puñetas” queremos hacer con nuestra vida -nuestros propósitos, esos que dan sentido a nuestra vida-. Y debemos estar dispuestos a trabajar duramente por aquello que queremos. Y deberemos estar dispuestos a arriesgar todo más de una vez. Y cuanto antes lo asumamos, mejor nos irá. Y cuanto más tarde nos enteremos de esta premisa básica en la vida, más amargados terminaremos. Si alguien no se siente contento en su trabajo no es por lo que hace o deja de hacer, es porque no sabe lo que quiere. Y en este caso, si lo supiera, sabría si está donde se merece, si ha hecho todo lo posible por estar donde se merece y si está en la empresa adecuada. Todas, absolutamente todas las respuestas, surgen solas cuando respondemos a la más importante: ¿Cuál es nuestro propósito? ¿Qué “puñetas” queremos?

No nos engañemos. También en la faceta laboral debemos encontrar la manera de dar sentido a nuestra vida, de reforzar nuestro propósito, de vivir de acuerdo a aquello en lo que creemos (nuestros principios y valores) y de trabajar con alegría. Si no elegimos nuestra profesión y nuestras metas laborales de acuerdo a nuestro propósito (o, simplemente, carecemos de propósito en nuestra vida) nuestro trabajo será motivo de muchos sinsabores y de muy pocas satisfacciones. ¡La mitad de nuestra vida consciente se convertirá en el ingrato precio que debamos pagar por disfrutar de esa otra mitad -llamada tiempo libre- que sí consideramos que merece la pena (erróneamente, por supuesto porque toda la vida entera debe merecer la pena)!

Mi propuesta sería que todo aquel que lea esto y haya llegado hasta aquí -tiene su mérito, por cierto- se pregunte si está donde quiere estar, si ha hecho lo suficiente para estar donde está y, lo que es más duro, si merece estar donde está. Y recuerdo -para que nadie se lo tome de forma personal- que escribo para cualquier persona, independientemente de si trabaja y de dónde trabaja.

¡Ea! Quien no haya hecho los “deberes” ya tiene trabajo…

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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Roberto Benigni - La Vida Es Bella (Llegada al campo de concentración)
(por hc1wy)

Me viene a la memoria la película “La vida es bella” de Roberto Benigni, una de las películas más maravillosas de todos los tiempos… pero, también, una de las mayores fuentes de inspiración a las que podemos tener acceso… y un auténtico manual de cómo entender y vivir la vida… ¡Viviéndola! ¡Sin dar tumbos! Esta escena es un excelente ejemplo de propósito de este padre.


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