LA (¿ÚLTIMA?) GRAN OPORTUNIDAD PARA EUROPA: RENOVACIÓN ÉTICA Y REINVENCIÓN ORGANIZACIONAL


Aun viviendo en una aparente burbuja de confianza, no parece haber viento que sople a favor de la fortaleza futura de Europa. Pero sí que NOS QUEDA UNA BAZA MUY IMPORTANTE (y no me refiero a la revolución digital, que juega un papel importante pero no concluyente). Esa baza NO RESULTA FÁCIL PERO SI SERÍA DECISIVA. ¿La última gran oportunidad? Seguramente, y no queda mucho tiempo.


"El que puede cambiar sus pensamientos,
puede cambiar su destino"

Stephen Crane (1871 - 1900)


LOS MALES. OTEAR EL HORIZONTE CON PERSPECTIVA Y PERSPICACIA

Europa vive más de un siglo de LENTA DECADENCIA. En el pasado, su hegemonía se basó en el poder colonial, algo que tampoco nos puede llenar de orgullo por el daño causado. La ventaja determinante que, en su día, aportó la tecnología se está viendo igualada o superada, lo que deriva en una progresiva debilidad económica en el contexto mundial (con un proceso de globalización que refuerza este debilitamiento). Su avanzado nivel del bienestar crea déficits fiscales y servidumbres que se convierten en una pesada losa para la necesaria dinamización de la economía. En resumen, NO ESTAMOS EN LA MEJOR DE LAS DISPOSICIONES de cara al futuro.


Ahora hemos puesto todas nuestras esperanzas en la TRASFORMACIÓN DIGITAL, un tren que debemos coger, no para tomar delantera, sino para evitar quedarnos rezagados. En el mejor de los casos, la especialmente rápida asimilación de las nuevas tecnologías solo podría ser una ventaja durante unos pocos años, y solo para ir en el nutrido grupo de cabecera, no para destacar. Recordemos que la difusión de las herramientas TIC está siendo muy veloz en todo el mundo.

Sin embargo, EUROPA TIENE UNA FUENTE DE VENTAJA COMPETITIVA QUE NO ESTÁ UTILIZANDO. Y no lo está haciendo por esa costumbre tan humana de insistir acríticamente en lo que un día funcionó. Somos así de conservadores, lo cual no está nada mal en muchas ocasiones. Lo malo es no otear el horizonte de forma crítica y con exquisita perspectiva, porque esta es la única forma de evaluar las grandes tendencias y, en definitiva, nuestra capacidad para decidir sobre nuestro destino.

Quien haya estudiado mínimamente historia de las civilizaciones se habrá dado cuenta de que todas ellas terminan por desaparecer debido a su INCAPACIDAD PARA ADAPTARSE a la dinámica de los tiempos: ese afán por el bienestar, la riqueza y el poder, esa repetición de las fórmulas que funcionaron en el pasado, y esa falta de sentido crítico y visión de juego. Una sociedad así LANGUIDECE lastrada por la desidia, la falta de mordiente y la reducida innovación. Hasta que su debilidad permite a una sociedad aparentemente menos fuerte tomar el poder. Para los que puedan pensar que China es una nueva potencia mundial deben saber que fue la mayor potencia del planeta hasta el siglo XVII, y dejó de serlo, a pesar de sus muchas virtudes, precisamente por el ataque de la destructiva enfermedad que he descrito. Lo que está haciendo China es recuperar el liderazgo perdido, lo que le está costando la friolera de unos tres siglos (que ya es poco, viendo cómo han desaparecido para siempre otras civilizaciones).

¿DÓNDE ESTÁ ESA (¿ÚLTIMA?) OPORTUNIDAD?

Lo peor de todo es que EUROPA MUESTRA SÍNTOMAS SIMILARES Y PREOCUPANTES, especialmente los países del sur, tradicionalmente a la zaga en cuanto a la mentalidad y las costumbres que favorecen el progreso económico (véase, por ejemplo, la conocida obra de Max Weber, “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” para poder valorar esta afirmación)

Sin embargo, EUROPA TIENE UNA TABLA DE SALVACIÓN que, en mi opinión, nadie más tiene: una población culturalmente rica, tanto en lo que se refiere a su nivel de conocimientos (gracias a una educación muy extendida) como en lo tocante a sus prácticas cooperativas y colaborativas (gracias a su tradición democrática, dialogante y solidaria)

¿Y por qué es tan importante esto, se preguntaran muchos? Porque puede ser la base para un CAMBIO EN LAS REGLAS DEL JUEGO que nos permitan apalancar y mejorar nuestra sociedad del bienestar. No se trata de jugar a ser más que los demás, sino asegurar nuestro propio destino. Para cambiar las reglas de juego lo primero que debemos hacer es CAMBIAR NUESTRA FORMA DE PENSAR y revisar críticamente nuestros valores para adaptarlos de tal forma que nos impulsen hacia el futuro con confianza y garantías. Se trata de RENOVARNOS, dejar a un lado planteamientos que ya no llevan a ningún sitio y pensar en grande.

¿Pero de qué va concretamente todo esto? De RENOVAR NUESTRA ÉTICA Y NUESTRA FORMA DE ORGANIZARNOS (lo que vengo denominando “la verdadera revolución”), de las nuevas relaciones entre las personas dentro del trabajo, de compartir la toma de decisiones (o lo que es lo mismo: el poder) para que el talento tenga una oportunidad real de aflorar, de crear nuevas estructuras y procedimientos organizativos por los cuales ese talento fluya de una forma más rápida y contundente, de crear equipos dinámicos que tomen las riendas de su actividad y gobierno, de aligerar notablemente las actividades y las estructuras improductivas, de velar por el buen destino de las organizaciones asegurando la salud medioambiental… Hacerlo tanto EN EL SECTOR PRIVADO COMO EN EL PÚBLICO.

CONCLUSIÓN

YA HAY EXPERIENCIAS DESTACABLES en este terreno, aunque aún quede mucho por perfilar. Sin embargo se han puesto las sólidas bases que pueden permitirlo, de eso no hay ninguna duda. Ahora, lo que queda, es conseguir que las experiencias habidas hasta ahora permitan un CAMBIO DE MENTALIDAD, una READAPTACIÓN DE LOS VALORES que nos permita AFINAR Y MEJORAR LAS METAS Y LOS HÁBITOS. La mentalidad en Occidente, y especialmente en Europa, hace que el salto que es necesario dar en las formas de pensar y actuar sea SIGNIFICATIVAMENTE MENOR, pero no deja de ser un salto complejo.

Y especialmente complejo resulta convencer sobre la negativa evolución de Europa a pesar de los numerosos indicios que podemos encontrar cada día, como la pérdida de peso económico y de influencia en el mundo. Complejo se presenta clarificar cómo se concreta el cambio que se ha de dar. Complejo será vencer las resistencias de quienes no ganan nada. Complejo resultará dar el primer paso. Complejo será gestionar adecuadamente la travesía. Eso sí: complejo y, a la vez, apasionante.

Complejo pero, insisto, imprescindible para DINAMIZAR LA ACTIVIDAD económico, favorecer el PROGRESO y consolidar el ESTADO DEL BIENESTAR.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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