LA GESTIÓN DE LO OBVIO (O EL ARTE DE EMPEZAR POR LO BÁSICO)



Tanto nos obsesionamos en la exquisitez de nuestras soluciones que terminamos por perder de vista al sentido común (que, como todos sabemos, es el menos común de los sentidos) y RENUNCIAMOS A LAS SOLUCIONES MÁS OBVIAS, QUE NORMALMENTE SON, TAMBIÉN, LAS MÁS SENCILLAS (AUNQUE NO SIEMPRE DE MÁS FÁCIL APLICACIÓN) Y BARATAS, Y QUE RESULTAN IMPRESCINDIBLES PARA CONSTRUIR UNA BASE LO SUFICIENTEMENTE SÓLIDA COMO PARA PLANTEARSE ERIGIR SOLUCIONES MÁS COMPLEJAS. Por increíble que parezca terminamos haciendo que "lo evidente" sea "lo invidente". Así lo llamaba, jocosamente, en mi juventud, cuando me encontraba en situaciones que no se aplicaba la solución obvia por miedo a las reacciones y se buscaba refugio en la divagación sobre lo "exótico"

Y esto que digo NO ES UN ALEGATO EN CONTRA DE LA EXQUISITEZ, cuya búsqueda me parece de lo más meritorio, reconfortante y digno de elogio. ¡En absoluto! Que la cuestión no es estar "en contra de" sino "a favor de". Por eso, MI PROPUESTA SE RESUME EN QUE HAY QUE SEGUIR UNA SECUENCIA LÓGICA EN LA BÚSQUEDA DE LA MEJORA (continúa), de tal forma que antes de recurrir a soluciones elaboradas debemos poner en práctica todas aquellas otras que responde a la sencillez de la lógica y el sentido común, y se constituyen en una sólida base sobre la que construir realidades más exigentes por el mero hecho de que sanean el sistema.

A lo largo de mi carrera profesional, el mayor motivo para que no se emprenda la gestión de lo más obvio y se recurra a soluciones inadecuadamente complejas ha sido el TEMOR AL CONFLICTO (a modificar el "estado habitual de las cosas" y los "estatus") Y es cierto: tenemos una NATURALEZA MÁS ACOMODATICIA QUE INQUIETA, y solemos ser REACIOS AL CAMBIO. Pero nunca deberíamos renunciar a la lógica cuando está en juego el progreso o la propia supervivencia.

UN CASO que me he encontrado en numerosas ocasiones es el de aquellas empresas que, queriendo cambiar su programa de gestión (ERP) a uno nuevo, más complejo y, a la vez, productivo y rentable, INICIA UN PROCESO DE IMPLANTACIÓN SIN HABER CREADO UNA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA ADECUADA (que sepa exprimir todo el potencial de la nueva herramienta), especialmente en lo que se refiere al personal. De esta manera, al final, el nuevo programa de gestión no se aprovecha adecuadamente, se usa ineficientemente con procedimientos trasplantados desde el sistema antiguo sin adaptación (realizándose tareas que no tienen ningún sentido), recurriéndose a nuevas incorporaciones para superar la falta de experiencia del personal existente (sin haberse ofrecido una posibilidad real de formarlos debidamente) y creándose grupos enfrentados entre partidarios y detractores de la novedad, con el ENORME COSTE EN FALTA DE IMPLICACIÓN, DESCOORDINACIÓN Y PRODUCTIVIDAD que suele traer.

Este no es más que un ejemplo entre los muchos que nos podemos encontrar cada día, aunque tiene cierto calado. INVITO A TODOS LOS LECTORES A ESTAR ALERTA y reparar en ellos: se darán cuenta de la cantidad de casos que se encuentran, ¡y que se perpetúan en el tiempo! Y no solo dentro de la empresa, también en la esfera de lo privado, de lo público, de la vida familiar... Se darán cuenta, también, de la sencillez de las soluciones, aunque su aplicación sea, cuando las personas estamos en el meollo del asunto, incómoda e ingrata.

Tomemos nota y apostemos por LA GESTIÓN DE LO OBVIO, aunque no siempre sea sencillo y nos lleve a afrontar situaciones conflictivas que, por otra parte, también pueden ser salvadas con planteamientos cultivados con sentido común desde la obviedad y la evidencia. Y ES QUE LA FORMA DE COMPLICARSE MENOS LA VIDA ES GESTIONANDO LO OBVIO AUNQUE NO SIEMPRE SEA EL PLANTEAMIENTO MÁS CÓMODO. Además, si surge una situación conflictiva es porque algo no funciona bien en la empresa, así que, enfrentándolo, estaremos solucionando dos problemas a la vez. No nos conformemos...

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa
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