LAS TRES BASES ORGANIZATIVAS DE UN PROYECTO EMPRESARIAL. 3. PLANES (II)

"El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad"
Warren Bennis

Más que entrar en el detalle de cómo se elabora un PLAN o de qué elementos contiene, voy a analizar a dónde se pretende llegar –en líneas generales- con su elaboración y que debe incluir a grandes rasgos.

Lo primero que debo decir es que hay que trabajar en dos niveles diferentes: Por una parte, el que nos muestra una imagen totalizadora del futuro, sin una gran riqueza de detalles. Por otra parte, el que nos describe detalladamente como creemos que será el futuro próximo. Dicho de otra manera, debemos mirar al horizonte para ver el bosque, pero para empezar a andar deberemos describir previa y pormenorizadamente los árboles más cercanos y como nos moveremos entre ellos. O dicho de otra manera: debemos definir el mapa completo que sitúa nuestra meta y el trayecto más adecuado, pero además debemos describir con detalle los siguientes pasos a dar, los primeros obstáculos que nos pueden esperar, las condiciones meteorológicas, etc…

La visión del bosque o del mapa, es la VISIÓN ESTRATÉGICA (formulación estratégica). Es aquella visión que, una vez analizado el entorno donde nos vamos a mover y las propias capacidades, define los OBJETIVOS últimos que darán razón de ser al proyecto empresarial y las LÍNEAS ESTRATÉGICAS -las alternativas- por donde discurrirá. Por supuesto, para poder hacer esto es preciso que los emprendedores conozcan también cuales son las MOTIVACIONES PROFUNDAS DEL PROYECTO que inician (o le dan continuidad en ese momento) y aquellos CRITERIOS DE ACTUACIÓN BÁSICOS y, en principio, inamovibles que guiarán la toma de decisiones y la actuación (también llamados principios, valores, políticas…).

La visión estratégica no puede dejar de ser de LARGO PLAZO. Al fin y al cabo, define unas variables que justifican la existencia del proyecto, más allá de cuestiones puntuales. Y estas variables, de gran calado, solo pueden ser entendidas con una perspectiva temporal de largo alcance. Además, en la mayoría de los casos, no persigue alcanzar una cota, sino mantenerse en ella indefinidamente (en un entorno competitivo y cambiante).

Como no puede ser de otra manera, un proyecto de este tipo requiere de grandes esfuerzos, del concurso de muchas personas y de grandes inversiones. Y una vez que se pone en marcha la RECUPERACIÓN DE LAS INVERSIONES realizadas solo se produce al ir alcanzando las metas prefijadas: NO SUELE HABER OPORTUNIDAD PARA LA RETIRADA. Por esta razón, siempre se debe tener una VISIÓN COMPLETA del trayecto, de los LOGROS PARCIALES que se deben conseguir a lo largo del tiempo, de los ALIADOS -de todo tipo, empezando por el personal a incorporar- que se deben asociar al proyecto y de las INVERSIONES a realizar. Un error en esta evaluación global puede suponer y supone la mayor lacra de un proyecto empresarial. Estadísticamente, uno de cada ocho proyectos muere al año de nacer y ocho de cada diez ha muerto antes de los cinco años. La razón fundamental: un mal diseño de la estrategia empresarial.

Por las mismas razones, no sólo hay que realizar un buen diseño de futuro del proyecto: hay que ORGANIZARLO ADECUADAMENTE, hay que establecer una SUPERVISIÓN DE SU MARCHA que detecte problemas estructurales cuanto antes y hay que arbitrar MECANISMOS DE RESPUESTA Y CORRECCIÓN que permitan superar las dificultades de todo tipo (externas o internas) que se puedan presentar.

Con todo ello tendremos formulada la visión estratégica del negocio. Nos queda la operativa, que veremos en el próximo post.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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