ESPÍRITU DE SUPERACIÓN (O EL VALOR DE COMPETIR -SOLO- CONSIGO MISM@)

¿Competir con los demás o competir con consigo mism@? ¿Competitividad o espíritu de superación? Nuestra MENTALIDAD COMPETITIVA nos impide una colaboración más amplia, más sincera y en más ámbitos dentro de la empresa, pero también aporta aspectos positivos: todo es cuestión de grado y “mix”. Al contrario de lo que parece (y decimos), buscamos competir a todos los niveles, incluso en aquellos donde no resulta necesario. Hemos forjado un MUNDO DE GANADORES Y PERDEDORES donde la deshonra de perder se ha convertido en un elemento cotidiano y problemático. ¿Hay otra forma más provechosa de entender las cosas que aúne las ventajas de las dos? Si. Colaboración y competitividad se dan la mano a través del ESPÍRITU DE SUPERACIÓN.


“Estamos descubriendo las capacidades que se necesitan
para tener trabajo en las sociedades industriales.
La primera, la capacidad de trabajar colaborativamente
en lugar de competitivamente”

Eduard Punset (1936 - …)


UN RESUMEN…

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En los NUEVOS MODELOS ORGANIZATIVOS, esos que priman una colaboración real en la empresa, que destierran la jerarquía burocratizada y que disminuyen o eliminan los niveles jerárquicos ¿tiene sentido competir entre compañeros? ¿No estaremos llevando nuestro afán de comparación y nuestro espíritu competitivo a niveles extremos? ¿No nos estarán haciendo más daño que bien? ¿Se ve afectada la productividad y nuestra salud mental y emocional? ¿No habría que reconducir esa irrefrenable fuerza competitiva a otra que sea de mera superación (que no es otra cosa que COMPETIR CON NOSOTROS MISMOS)? ¿No habría que llevar este espíritu también al terreno de la ética, tan poco tenido en cuenta en la práctica?

No conozco ningún estudio al respecto, ni sé si es viable, pero la lógica me dice que COLABORACIÓN Y ESPÍRITU DE SUPERACIÓN SIEMPRE SON MÁS ENRIQUECEDORES, por el mero hecho de que no se pierde ni tiempo ni recursos en competir con los demás sino con uno mismo.

Es más, en un mundo tan tecnificado, tan poblado y tan complejo, ¿competir no empieza a ser el gran obstáculo para la supervivencia?


…Y UNAS REFLEXIONES.

Lo primero que hay que decir es que, en una sociedad desarrollada como la nuestra, competir forma parte visceral de nuestra IDIOSINCRASIA. Lo tenemos tan INTERIORIZADO que es el germen de demasiados enfrentamientos, disputas, pérdidas de tiempo, mermas de productividad, malestar o desánimo.

Reconozco que en nuestro mundo prima ese “antes muerta, que sencilla” que dio título a una canción de mucho éxito que se le hacía cantar a la niña María Isabel. En realidad, ALABAMOS LA HUMILDAD SOLO CUANDO LA VEMOS EN LOS DEMÁS, porque realmente tenemos ese constante, agobiante y esquizofrénico HABITO (VICIO) DE LA COMPARACIÓN: nadie quiere sentirse inferior (un complejo que, como el de sentirse superior, ya es un signo de debilidad)

Nuestro espíritu competitivo muestra sus mejores resultados cuando está en juego la supervivencia de la especie ante factores externos, pero manifiesta agudas contradicciones y contraindicaciones cuando los problemas tienen su causa en nuestro propio comportamiento. En estos casos demostramos una muy escasa CAPACIDAD CRÍTICA y una muy limitada HABILIDAD PARA MODIFICAR NUESTRA MENTALIDAD Y NUESTROS HÁBITOS. Comprobamos que nuestra mente puede ser tan ingeniosa como torpe.

Competir mejora nuestras competencias prácticas a nivel individual pero, como poco, DESINCENTIVA LA COLABORACIÓN. En las situaciones más extremas fomenta el enfrentamiento y las guerras entre individuos o grupos: todo un gasto inútil de energía y un lamentable derroche de recursos que merman la productividad, la riqueza y el bienestar.

En la EMPRESA, el futuro (el buen futuro) se puede ejemplarizar en la ACTITUD DEL TENISTA RAFA NADAL, un gigante de la ética que compite, sobre todo, consigo mismo: humilde, abnegado, sufridor, trabajador, honesto, practicante del juego limpio y reconocedor del valor ajeno. No se apropia de nada que no se merezca, y acumula reconocimientos sin que su ego corra el riesgo de engordar y estallar. Rafa Nadal es un gran ejemplo de superación personal y una excepción entre los seres humanos. Estoy seguro de que daremos un gran salto adelante cuando prime el BIENESTAR COLECTIVO sobre el individual, especialmente en los entornos donde prevalece el trabajo en equipo, como en el empresarial. Sin duda podemos hablar de una “REVOLUCIÓN PENDIENTE” para el bienestar de la humanidad (y no sólo a nivel económico)

Afortunadamente, las nuevas METODOLOGÍAS FORMATIVAS que se van extendiendo con paso lento pero firme, fomentan la COLABORACIÓN ENTRE LOS ALUMNOS, ENTRE LOS PROFESORES Y ENTRE UNOS Y OTROS. Es otro marco totalmente diferente al tradicional, que ha estado dominado por una insaciable necesidad de destacar y mostrarse superior, en demasiadas ocasiones a cualquier precio. Frente a esta mentalidad que genera tantos enfrentamientos, envidias, luchas de poder y víctimas, las nuevas generaciones nos irán mostrando OTRAS FORMAS DE ACTUAR EN GRUPO, basadas en el MUTUO APOYO y el MUTUO RECONOCIMIENTO. Ellos sí que son el futuro que puede construir UN MUNDO MEJOR. Mucho mejor que este que heredarán de nuestras manos.


Emilio Muñoz
Soluciones de gestión para la empresa y los emprendedores

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