LAS CUATRO EXIGENCIAS DEL EMPRENDEDOR: IDEALISMO, CORAJE, FE Y SENTIDO PRÁCTICO


"Si tienes la fortuna de encontrar
un estilo de vida que te encante,
busca el coraje para vivirlo"

John Irving (1942 - ...)


Ser testigo y protagonista, como soy, de los DUROS TIEMPOS por los que atraviesa nuestra economía, en general, y la ACTIVIDAD EMPRESARIAL, en particular, me lleva a concluir con más fundamento, si cabe, que emprender -en sus múltiples posibilidades-es una ACTIVIDAD COMPLEJA que entraña MÚLTIPLES RIESGOS y ENORMES DIFICULTADES. Pensando sobre lo que nos mueve a emprender y, especialmente, sobre lo que necesitamos, he reparado en CUATRO EXIGENCIAS IMPRESCINDIBLES:

La PRIMERA EXIGENCIA se plantea con las posibles respuestas a las siguientes preguntas que cualquiera puede hacerse ¿POR QUÉ EMPRENDER? ¿Para qué emprender? ¿Por qué deseamos crear algo de la nada? ¿Qué impulso nos lleva a meternos en este lío que, en ocasiones, nos supera? Yo diría que hay DOS GRANDES GRUPOS DE MOTIVACIONES. El primero se refiere a las MOTIVACIONES MATERIALES, como son la riqueza, el prestigio, el estatus o el poder. Sin embargo, estas motivaciones por sí solas nos suelen llevar a comportamientos que nos CREAN GRANDES TENSIONES E INSATISFACCIONES EMOCIONALES Y DE RELACIÓN. El segundo grupo, tiene que ver con aquellos otros motivos que tienen que ver con nuestros IDEALES MÁS NOBLES: el arte (la belleza), la solidaridad o el bienestar comunitario, por poner algún ejemplo. Solo el afán de hacer realidad nuestros más sentidos ideales nos puede proporcionar la fuerza y la resistencia necesarias para superar las serias dificultades que nos podemos encontrar al emprender.

Con ello entramos de lleno en la SEGUNDA EXIGENCIA. No solo nos hace falta un ideal. ¡Necesitamos una gran dosis de CORAJE! Sin valentía nunca se producirá ese primer chispazo que nos empuje a dar el SALTO AL VACÍO del emprendimiento. Porque todos son riesgos: los recursos propios que se invierten, el tiempo que se dedica, la exploración de alternativas que podrían ser inviables, la tensión a la que nos sometemos para "tirar del carro", por no hablar de las DIFICULTADES EN LAS RELACIONES SOCIALES, siempre tan imprescindibles en el trabajo en equipo, ya sea con socios, personal, clientes o proveedores. Y ya sea por las diferencias de criterio o de intereses, o, incluso, por las zancadillas que nos solemos poner. En definitiva, solo con valor, el emprendedor puede erigir el imprescindible LIDERAZGO en lo personal y en lo colectivo.

La TERCERA EXIGENCIA hace referencia a que el esfuerzo que se realice -el valor con el que nos lanzamos- ha de ser mantenido a lo largo del tiempo. Para ello debemos tener una FE INVENCIBLE, en nuestros ideales, en nosotros mismos y en el futuro. Sin CONFIANZA y sin PACIENCIA nada -absolutamente nada- se logra.

Hay una CUARTA Y ÚLTIMA EXIGENCIA, imprescindible para que el EMPRENDEDOR no pierda el rumbo, los papeles y hasta la camisa: estar pegado siempre al suelo, valorar con mucho tino la DELGADA E IMPERCEPTIBLE LÍNEA QUE SEPARA LO POSIBLE DE LO IMPOSIBLE. Solo con un FINO SENTIDO PRÁCTICO el emprendedor sabe cuando hay que acelerar o frenar, cuando empujar o ser empujado, cuando renunciar o continuar; y también como valorar y estructurar las posibilidades, los tiempos, la consecuencias... TODO DEBE ENCAJAR A LA PERFECCIÓN EN EL COMPLICADO REINO DE LO POSIBLE, ese reino en el que un pequeño despiste o un pequeño error de cálculo pueden tener consecuencias fatales.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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Comentarios

  1. Partiendo de que no es mi intención emprender ningún proyecto empresarial, pero sí otros proyectos para los cuales tus cuatro premisas son igual de válidas e importantes, te digo:

    En cuanto a la primera exigencia, que me sumerjo de lleno en el segundo grupo, y no es que no necesite abuela, simplemente es que el primer grupo me da repelús.
    En cuanto a la segunda, ya sabes sobradamente que el coraje no es ahora mismo mi punto fuerte, -algo que espero cambie en lo sucesivo-, pero lo podemos arreglar con una buena dosis de fuerza de voluntad, no es lo mismo, pero hay que apañarse con los recursos que se disponen en cada momento.
    La tercera, sinceramente no lo sé; la fe invencible es algo que se demuestra con el tiempo. Yo sé que tengo fe en trascender como persona y poner mi granito de arena para cambiar esta sociedad aunque sea tan sólo un poquito, pero si esa fe es invencible sólo el tiempo lo dirá.
    Y en referencia a la cuarta, espero que mi idealismo utópico no me lleve a realizar saltos al vacío sin red. Bendito sentido común.

    Besitos.

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  2. Ruth, tu tienes una materia prima excelente. Si no has demostrado ya mucho más es porque te han faltado medios, porque has tenido que partir de cero, y porque tu propósito nunca ha sido crear riqueza material, sino bienestar, especialmente entre quienes lo necesitan. Precisamente, en eso si que has creado una gran riqueza, precisamente donde más lo necesita esta humanidad. Por eso eres, también, un gran ejemplo, lo que me alegra enórmemente.

    Gracias por tu comentario y un gran abrazo.

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