INFORMACIÓN: SOBRE LA POBREZA EN MEDIO DE LA ABUNDANCIA. (I) DESCRIPCIÓN DEL PROBLEMA.


"El conocimiento es el alimento del alma."

Platón (428 a.C. - 347 a.C.)

"Todo el mundo desea saber, pero nadie quiere pagar el precio."

Décimo Junio Juvenal (60 - 128)


Si la verdadera REVOLUCIÓN de las últimas décadas ha sido la de la INFORMACIÓN, por enésima vez podemos comprobar cómo dicha revolución no sirve para que se traduzca en CONOCIMIENTO que se propague por todos los estamentos de la sociedad. Tampoco en las sociedades que llamamos, con excesiva bondad, "avanzadas".

Nunca antes como ahora la información había sido tan ABUNDANTE. Nunca antes habíamos tenido tantos CANALES por los que fluyeran cantidades ingentes de información. Nunca antes la información había sido tan ACCESIBLE y de forma tan RÁPIDA. Y sin embargo, lo cierto es que EL CONOCIMIENTO SIGUE SIENDO UN BIEN ESCASO Y POCO EXTENDIDO. Podríamos decir que el proceso de metabolización de la información en conocimiento es sumamente lento, y que su difusión -la difusión del conocimiento- sufre de los mismos males.

¿Por qué en medio de tanta abundancia de información -y me centro más en los ricos países de Occidente- vivimos en una pobreza tan generalizada de conocimiento? La pregunta clave que deberíamos responder es: ¿Tenemos la CLARIVIDENCIA, las CAPACIDADES y las HERRAMIENTAS necesarias para enriquecer nuestro conocimiento y, por ende, para hacer más sabios nuestros actos? En mi opinión, no. Me pregunto si en nuestras sociedades tenemos la suficiente MADUREZ y los CRITERIOS necesarios para GESTIONAR ADECUADAMENTE LA INFORMACIÓN, DESTILAR CULTURA y convertirla en terreno abonado sobre el que hacer despuntar nuestro TALENTO, nuestra RIQUEZA MATERIAL Y DE ESPÍRITU, y -más allá- nuestra misma FELICIDAD. Vuelvo a responder que no... Y este mundo, y esta Europa, y esta España es un claro ejemplo. Sólo habría que echar una ojeada.

Pero ¿por qué es esto así? Apunto algún factor que desarrollaré en posteriores entradas:
• Excesiva ABUNDANCIA de información, generada en infinidad de lugares y momentos.
• Severas ASIMETRÍA en cuanto a la función y la calidad de dicha información. ¿Dónde está la información relevante y oportuna? Adelanto que hay pocas fuentes, aunque suficientes e importantes.
• Actitud sumisa y ACRÍTICA. Pereza mental y emprendedora. Todo ello fruto de nuestra obsesiva sociedad del consumo y del ocio. No aprende quien no quiere aprender.
• Pobre auto exigencia ÉTICA. Escasez de criterios y de patrones de conducta adecuados para aprovechar la ventaja de la sociedad de la información. Inmovilismo.
Desgranaré estos factores con más detenimiento en próximos posts...

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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Comentarios

  1. Coincido contigo plenamente y esa es una gran pregunta cuya respuesta no es fácil.

    Dada la gran revolución tecnológica de nuestra era en todas sus vertientes, no sólo internet sino también la telefonía móvil, hacen que los mass media y toda información que se pueda crear acceda a nosotros de forma rápida y por infinidad de canales. Es por ello que nos encontramos en la "sociedad de la información", pero esa sociedad en sí, no es valiosa sino llega la transición hacia la "sociedad del conocimiento", es esta última la realmente valiosa, la capaz de formar seres humanos críticos y reflexivos ante el mundo que les rodea. Esta transición no es nada fácil y requiere del esfuerzo de todos, tanto a nivle político, económico, institucional, educativo como personal, y el factor personal ante el galimatías de sociedad que estamos creando es un factor clave; somos los ciudadanos a nivel personal los que tenemos que buscar esos canales de formación que nos aporten conocimiento real y fiable. Ante esto yo tengo mi propia premisa, que aún no siendo muy noble, me lleva a indagar, investigar, querer saber y a trascender, y esa premisa es ni más ni menos que "desconfiar de todo", de toda esa información que nos bombardea muchas veces inconscientemente.

    Besitos.

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  2. Correcto, Ruth. De lo que has dicho destaco dos cosas. La primera es desconfiar. Desconfiar afablemente, por supuesto. Sin sentido crítico no hay evolución, ni renovación, ni renacimiento, ni revolución (en el sentido de cambio de paradigma, siguiendo a Kuhn). Y, por otra parte, ese actividad requiere del esfuerzo de todos, especialmente de quienes no se lucran del poder establecido, siempre conservador por naturaleza e inmovilista al precio que sea. Dicho esto, es cierto que unos siempre ponen más granos que otros, algo que no es trascendete y sí logico.

    Gracias por tu comentario y un gran abrazo.

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