COMPETITIVIDAD Y SUPERVIVENCIA EMPRESARIAL: (BIG) DATA, NUEVAS TECNOLOGÍAS TIC E INTELIGENCIA HUMANA.

En este artículo planteo la decisiva importancia de mejorar la habilidad de los líderes empresariales (especialmente en las PYMES, por sus carencias) para interpretar la información de la empresa y su contexto, de tal manera que les permita COMPRENDER EL FUNCIONAMIENTO DE SU NEGOCIO Y DEL SECTOR EN EL QUE COMPITEN; detectando los agentes y las fuerzas que se encontrarán y comprendiendo las dinámicas que les afectarán y en las que se integrarán, sin dejar pasar nada importante inadvertido. ¿Para qué? Para mejorar la competitividad y supervivencia de sus negocios, por supuesto. Pero también para SACAR PROVECHO DE LAS INVERSIONES QUE PUEDAN HACER EN NUEVAS TECNOLOGÍAS. Queda aún bastante margen de mejora a este respecto.


“Todos sabemos que es necesario retroceder unos pasos
para que ‘los árboles no nos impidan ver el bosque’.
Pero, lamentablemente, al retroceder,
la mayoría solo vemos ‘muchos árboles’

Peter Senge (1947 - …) (*)


INFORMACIÓN EN LA ERA DIGITAL Y HABILIDAD PARA INTERPRETAR LA REALIDAD

“La creciente complejidad del mundo actual induce a muchos managers
a suponer que carecen de la información necesaria
para actuar con eficacia. Yo sugiero que, en este sentido,
el problema fundamental no es la información escasa
sino la información excesiva”

Peter Senge (1947 - …) (*)

Por mucho que algunos especialistas lo cuestionen, no hay duda de que nos estamos subiendo con rapidez al carro de las nuevas tecnologías digitales y de la inteligencia artificial. Unas tecnologías que nos aportan, por encima de todo, VELOCIDAD en la gestión de datos (captación y tratamiento) y en las comunicaciones. Esto nos permite disponer de información más relevante para una toma de decisiones rápida y acertada, lo que, en un principio, supone aprovechar una potencial ventaja.

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Pero DEBEMOS PREGUNTARNOS SI REALMENTE ESTAMOS EN DISPOSICIÓN DE APROVECHAR ESTA VENTAJA. Sobre todo porque la disposición de una mayor y mejor información no asegura que se consiga comprender mejor el funcionamiento de la empresa y su contexto. Como bien viene a decir Peter Senge, con extraordinaria sabiduría, VER MUCHOS ÁRBOLES NO ASEGURA VER EL BOSQUE. Al contrario, demasiados árboles, dificulta la visión del bosque y puede ser muy contraproducente para comprender la realidad: detectar agentes, fuerzas y dinámicas.

El corolario de mis afirmaciones no es, ni debe ser, que se renuncie a la utilización de las nuevas tecnologías, ya que ofrecen una oportunidad de mejorar la gestión empresarial. Lo que vengo a decir es que difícilmente una información enriquecida aportará mucho más valor a la organización, gestión y competitividad empresarial si quien tiene que interpretar la compleja realidad y crear una visión sistémica de la misma no ha pulido sus habilidades y no filtra con buen criterio la información disponible. ME REFIERO A ESA ESPECIAL HABILIDAD PARA EMPEZAR A VER UN BOSQUE DONDE SOLO SE VEÍAN MUCHOS ÁRBOLES: ver el “ecosistema en funcionamiento”, para entendernos.

Que hay un déficit competencial lo demuestran claramente las estadísticas de mortandad empresarial. Según Europa Press (Abril de 2018) “dos tercios de las compañías españolas que integraban originariamente el Ibex 35 en el año 1992 han desaparecido”. ¡Han desparecido! En Febrero de 2017, Forbes se hacía eco de las palabras de José María Álvarez-Pallete, Presidente Ejecutivo de Telefónica, en las que afirmaba que “la vida media de las empresas se ha acortado de 61 a los 17 años” Y según la web Libremercado, en un artículo de Septiembre de 2015 “en el primer año de creación, el 74% de las empresas españolas fracasa”. Habitualmente se aducen problemas operativos (ventas, producción…) o de recursos (financieros, humanos…) pero la verdadera y primera razón de tan altas tasas se encuentra en la deficiente evaluación de las posibilidades del negocio y en las erróneas decisiones que se toman sobre esta base. Se necesita un fino olfato, mucho criterio y un cuidado esmero para mantener un negocio vivo.

No pasará demasiado tiempo antes de que muchos de los que están realizando fuertes inversiones (sigo refiriéndome especialmente a PYMES) se den cuenta de que no le sacan el provecho esperado. Y LO PEOR DE TODO ES QUE NO SE DARÁN CUENTA DE QUE NO FALLAN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS SINO SU PREPARACIÓN para desentrañar la compleja naturaleza y la poderosa dinámica de sus negocios y de su sector.

¿La solución pasa por recurrir a asesores de gestión como se hace con los asesores tecnológicos? Puede ser una opción, pero con exquisito criterio: la creación de una visión de la realidad y del futuro potencial del negocio debe madurar en la mente de los líderes empresariales. Por esta razón, pueden abrirse al asesoramiento, pero sin dejar que se piense por ellos ni se les sustituya. Se puede recurrir a profesionales que LES FORMEN EN EL DESARROLLO DE LAS HABILIDADES QUE MENCIONO, asesores con quienes puedan COMPARTIR Y ENRIQUECER, si así lo consideran conveniente, sus personales percepciones y conclusiones.


LA IMPORTANCIA DE LAS INTELIGENCIAS HUMANAS PARA LA GESTIÓN EMPRESARIAL

“Pensamiento sistémico no significa ignorar la complejidad
sino organizar la complejidad en una exposición coherente
que ilumine las causas de los problemas y el modo de remediarlos
de forma duradera” [o de detectar y aprovechar las posibles oportunidades]

Peter Senge (1947 - …) (*)
(entre corchetes, añadido un comentario propio)

Destaco TRES INTELIGENCIAS (HABILIDADES) que son imprescindibles para una buena gestión empresarial. No es que sean las únicas necesarias, pero hago aquí referencia al pilotaje de esa nave llamada empresa en ese mar llamado sector y en ese océano que conocemos por entorno económico. Éstas son:

  • La INTELIGENCIA COGNITIVA (podríamos llamarla también ‘INTERPRETATIVA’). Saber situarse respecto al QUIÉNES SOMOS, DÓNDE ESTAMOS Y CUÁLES SON NUESTRAS POSIBILIDADES. Se debe tener en cuenta que la realidad está integrada por sistemas en los que se combinan agentes (humanos o no), fuerzas y dinámicas. Si no se llega a reconocer a esos agentes y a esas fuerzas jamás se podrá conocer las dinámicas subyacentes y, por tanto, será muy difícil influir sobre el mismo para conseguir un provecho determinado.
  • La INTELIGENCIA CREATIVA. Saber POSICIONARSE RESPECTO A LAS METAS A LAS QUE QUEREMOS Y PODEMOS ASPIRAR, EN EL CONTEXTO DE LA MISIÓN QUE NOS HEMOS ATRIBUIDO Y EL PAPEL QUE QUEREMOS JUGAR. Para conseguirlo necesitamos disponer de una herramienta imprescindible: una ESTRATEGIA que desgrane las posibles alternativas exitosas en el contexto altamente competitivo en el que nos desenvolvemos. Estrategia que debe servir de guía para orientar y coordinar el esfuerzo de la organización.
  • La INTELIGENCIA PRÁCTICA. Saber DESENVOLVERSE PARA HACER REALIDAD los propios planteamientos, actuando con FIRMEZA Y FLEXIBILIDAD en el despliegue de ese guion que hemos llamado estrategia. Convertir los sueños en realidad, en definitiva.

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Para tener una visión relevante de la realidad (comprender la realidad y saber desenvolverse con éxito) se necesitan, además de datos relevantes (filtrados y depurados con criterio), AGUDEZA para desentrañar la naturaleza de los sistemas complejos que incumben a la actividad empresarial, INSPIRACIÓN para idear estrategias ingeniosas y DESTREZA para actuar con efectividad.

Es cierto que hemos desarrollado herramientas basadas en la tecnología digital pero más cierto aún es que funcionan gracias al conocimiento, la experiencia y la inteligencia cedida por el propio ser humano a través de la programación de dispositivos. Eso no desvirtúa su gran valor, fundamentado en esa inteligencia cedida de la que hablo y en la sorprendente velocidad en el tratamiento y comunicación de los datos, sin embargo hay que insistir que, al menos a corto plazo, no podrá reemplazar al INGENIO HUMANO, que sigue siendo la base más importante para el progreso técnico y la única fuente de toda ventaja competitiva en la actividad empresarial. El ser humano y su ingenio es la clave del éxito de cualquier negocio exitoso, tanto como de su fracaso, en el caso de negocios fracasados.

Además, es importante no olvidar que los sistemas empresarial, sectorial y económico, son sistemas vivos: su dinamismo intrínseco hace que CAMBIEN continuamente y que PERFECCIONEN su funcionamiento a largo plazo. Para los líderes empresariales, esto les exige grandes dosis de reflexión, una frecuente actualización del análisis y una constante adaptación de las estrategias. Por esta razón, la habilidad del personal y de los responsables empresariales resulta decisiva para actuar con solvencia y crear, sobre esta base, las ventajas competitivas que permitan mirar con OPTIMISMO Y CONFIANZA el futuro de la empresa. Más aún para afrontarlo con ambición.

Insisto: disponer de mucha información es una ventaja… siempre que la estructuremos con muy buen criterio y que sepamos construir con esta materia prima, mediante la reflexión y la perspicacia, CONOCIMIENTO RELEVANTE PARA INTERPRETAR LA REALIDAD Y PARA TOMAR LAS DECISIONES ESTRATÉGICAS, TÁCTICAS Y OPERATIVAS MÁS ACERTADAS. Aquello que no se comprende bien, jamás podrá ser objeto de una acertada gestión.

(*) De su libro “La quinta disciplina”, originalmente publicado en 1990


Emilio Muñoz
Soluciones de gestión para la empresa y los emprendedores

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