CORRER SABIENDO DÓNDE SE VA: LA IMPORTANCIA DE LA DIMENSIÓN ESTRATÉGICA
1 de 3. EL CULTO AL PROGRESO Y LA ENGAÑOSA REGLA DE ACTUAR CON RAPIDEZ.


El culto al progreso ha derivado en un culto a la celeridad en todos los ámbitos de la actividad humana. Este planteamiento, tal y como se plantea en la actualidad, es erróneo: daña enormemente nuestra calidad de vida, nos hace perder el norte y el control sobre nuestro destino y puede poner en peligro el propio progreso (que es deseable pero no a cualquier precio). Comprender el problema, como siempre, es el primer paso hacia su superación. De hecho, el correcto planteamiento del problema lleva implícita la solución.


1. EL CULTO AL PROGRESO Y LA ENGAÑOSA REGLA DE ACTUAR CON RAPIDEZ.

"Caminad lentamente si queréis llegar más rápidamente
a un trabajo bien hecho"

César Augusto (69 a.C. - 14),
según le es atribuido por Suetonio (70/71 - post. 126)


Desde hace no muchos años se ha popularizado el término "ECONOMÍA GLOBAL", reflejo de los cambios que se han producido en la economía mundial: el aumento de los países en condiciones de competir en este mercado global en el que se ha convertido el mundo y la REDUCCIÓN DE LAS DISTANCIAS, tanto en bienestar como en recursos competitivos, entre unos países y los más desarrollados, por mucho que sigan siendo dispares. Vivimos en un mundo en el que, en esencia, predomina lo mismo de siempre: la lucha por la hegemonía/supervivencia y la ley del más fuerte, en un escenario —el mercado— que favorece el PREDOMINIO DE LOS MEJOR PREPARADOS. Nada nuevo, exceptuando un ligero avance de la resolución de los conflictos por métodos pacíficos, una mayor solidaridad y apoyo mutuo entre las naciones y una mayor concienciación en el respeto al medio ambiente.

Cada día soy más RECELOSO DE LAS MODAS en las corrientes de pensamiento, especialmente de las que afectan al pensamiento económico y empresarial y, más concretamente, a esas modas que ofrecen una solución antigua como nueva haciendo unos un estético lavado de cara. Soy partidario de recuperar las lecciones de la historia y reconocer los méritos de nuestros predecesores, pero no de tergiversarlo todo para satisfacer esa otra artificial moda de nuestro tiempo: la novedad por la novedad (muy engañosa, por otra parte). En esta nueva era de la "economía global" SE HAN ERIGIDO NUEVOS DIOSES, que tampoco son tan recientes, pero a los que se les ha construido nuevos panteones y templos desde los que adorarlos.

Uno de esos dioses a los que se rinde culto es al ACELERADO VIVIR. Según este dudoso patrón de pensamiento, se ve con buenos ojos todo lo que se haga con aceleración, con agilidad, con prontitud, con rapidez; tanto en nuestra vida profesional como personal. Y no solo hay que actuar con celeridad: debemos implicarnos en muchas actividades. Parece como si el dicho de los años cincuenta del pasado siglo, "vive rápido y muere joven", se hubiera convertido en un principio incuestionable, de tal manera que todo aquello que dé la sensación de ritmo pausado se rechaza y desprecia, como si se tratara de los actos de seres limitados intelectualmente. Y lo peor de todo es que se actúa así sin realmente reparar en su verdadera utilidad.

Ciertamente, una actuación rápida no tiene por qué ser sinónimo de mayor rendimiento ni de consecución más veloz de los objetivos propuestos. De hecho, mal aplicada, suele tener unos costes desaconsejables por la renuncia a métodos más provechosos y por el desproporcionado número de errores en los que se incurren a menudo (tiempo y dinero). Según el historiador y biógrafo romano Suetonio (cuyo nombre completo era, curiosamente, Gayo Suetonio Tranquilo), el emperador Augusto recomendaba con excepcional sensatez: "Caminad lentamente si queréis llegar más rápidamente a un trabajo bien hecho". Lo que en nuestro refranero venimos a decir con la sentencia "vísteme despacio, que tengo prisa".

La agilidad en la actuación siempre debe ser un objetivo a conseguir, es cierto, pero hay que saber cuándo es la mejor opción y en qué casos es desaconsejable por convertirse en una trampa: siempre debemos discriminar, que es lo que vamos a hacer a continuación.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa
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