EL VALOR DE LA ANTICIPACIÓN. EL PARADIGMA DE LA COMPETITIVIDAD


Sólo cabe progresar cuando se piensa en grande.
Sólo es posible avanzar cuando se mira lejos.

José Ortega y Gasset (1883 - 1955)


¿Cuál es el rasgo más destacado en una libre y sana competencia? ¿Cuál ha sido el recurso más utilizado a la hora de COMPETIR en un mercado (de forma lícita, por supuesto)? Si tuviéramos que definir una variable a la que empresas y empresarios haya recurrido con más asiduidad para mantener sus negocios fuertes a lo largo del tiempo ¿cuál mencionaríamos? En mi opinión, sin dudarlo, la ANTICIPACIÓN.

A menudo podemos leer o escuchar que debemos fomentar en nuestras empresas una especial DISPOSICIÓN AL CAMBIO, para ADAPTARNOS RÁPIDAMENTE a las condiciones cambiantes del mercado y no quedarnos fuera de él. Pero, si lo pensamos bien, este planteamiento realmente encierra una ACTITUD REACTIVA, que puede no corresponderse con una apuesta perdedora (aunque lleva muchas papeletas para ello) pero que es indudable que NO SE ALINEA CON UNA APUESTA GANADORA. La apuesta ganadora siempre manifiesta una ACTITUD ACTIVA, de PROMOCIÓN DE CAMBIOS E INNOVACIONES, de INVENCIÓN DEL FUTURO.

Nuestro antiguo refrán "Quién da primero, da dos veces", es un auténtico compendio de lo que digo: del valor de la anticipación, de la virtud de adelantarse a la "marcha de los tiempos". Por lo tanto, conluyo que esta máxima siempre ha tenido validez. Mencionemos algunos de sus rasgos más valiosos.

ANTICIPACIÓN A LAS PROPIAS LIMITACIONES. A la falta de ideas, a la pérdida de visión, a las GUERRAS INÚTILES, a los objetivos que no aportan nada, a la FALTA DE RECURSOS... Este es el principal problema de cualquier proyecto llevado a cabo en equipo. De hecho, cualquier problema de fondo -estructural- por el que atraviese una empresa, es el fiel reflejo de un problema o de una CARENCIA INTERNA. Y, ahondando en este punto, terminamos por darnos cuenta de que en la raíz se encuentran las PERSONAS, su falta de capacidad individual, en primer lugar, pero sobre todo su incapacidad para constituir un equipo sólido de profesionales que sepan crear un GRUPO COMPETITIVO.

ANTICIPACIÓN A LA EVOLUCIÓN DEL MERCADO. Tanto cuantitativamente como cualitativamente. Cuantitativamente, respecto del volumen de operaciones que puede generar a lo largo del tiempo. Cualitativamente, respecto a los múltiples rasgos de la forma y sustancia en que se compite (gestión del cliente y del canal)

ANTICIPACIÓN EN LA EXPLOTACIÓN DE LA INNOVACIÓN. No solo respecto del producto o de la fabricación, también en la explotación de INNOVADORAS VENTAJAS COMPETITIVAS (LATERALIDAD) o en la configuración de la CADENA DE VALOR).

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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Comentarios

  1. Mi respuesta tenía forma de refrán y reza así: "quien tiene la información tiene el poder".

    Y es que en el fondo venimos a decir lo mismo. El que más información tiene camina más seguro y su anticipación será positiva pues no da "palos de ciego" sino en firme.

    Muy buena reflexión, se aprende mucho. Seguro que también eres un gran orador, de esos por los que no sientes pasar el segundero del reloj mientras le escuchas.
    Un abrazo.

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  2. Es importante esto que mencionas, anticiparse es sin duda una apuesta ganadora en un mercado tan cambiante, pero anticiparse también tiene sus riesgos, y hay que estar dispuesto a asumirlos. A parte de eso yo creo que algo también importante es facilitar recursos para la innovación y para reinventarse si se diese el caso. Hay que aprender, pero también hay que "aprender a desaprender".

    Besitos.

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  3. Gracias por tu comentario, mi anónimo amigo. Efectivamente quien tiene la información, crea el conocimiento y dibuja un más más acertado del "campo de batalla" y de las fuerzas que se mueven dentro de él. Si lo utiliza adecuadamente tomará la iniciativa en esta competición que es la vida: se anticipa a los movimientos ajenos.

    Por supuesto, cuando hablo de "guerra" y "competitividad" lo hablo desde un punto de vista de sana competencia por los recursos escasos y dentro de una visión ética y solidaría, no destructiva.

    Muchas gracias por tu comentario, amgio.

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  4. Por supuesto, Ruth, todo en esta vida tiene sus riesgos: optar por una cosa implica NO optar por otras que pueden ser mucho mejores. Todo eso tiene siempre consecuencias, más o menos profundas.

    Además, yo siempre distingo entre renovación y revolución (entre cambios moderados y cambios profundos -no hablo de revolución en su acepción política o subversiva). Tanto la una como la otra implica la MUY SANA necesidad de desaprenderse. Una requiere REFORMAS en los esquemas de pensamiento y en los hábitos de actuación. La otra requiere DESTRUIRLOS para volverlos a construir nuevamente. En todo ello hay algo que no puede variar: los VALORES, porque solo ellos dan validez al conjunto y sirven de orientación para construir todo lo demás.

    Gracias por tu comentario, querida amiga.

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