NO MÁS TEORÍAS: HAGAMOS REALIDAD LAS QUE TENEMOS

“El verdadero heroísmo consiste
en convertir los sueños en realidades
y las ideas en hechos”
Alfonso Rodríguez Castelao (1886-1950)



1. El postulado básico: No dar más vueltas a las teorías.
Hace unos pocos meses alguien me exponía algunas de las ideas que había recibido en una asignatura que incluía nociones sobre dirección de personal y gestión del trabajo en equipo (más o menos…) y me preguntaba sobre mi opinión. Mi respuesta debió ser un tanto decepcionante, ya que comenté -si no recuerdo mal- que estaban muy bien, que todo era muy bonito, que se usaban unas palabras impresionantes, que se tenían unas intenciones maravillosas y que todo era ideal. Pero vine a decir que FALLABA ALGO, porque se ha estado tratando y enseñando sobre estos mismos temas desde hace décadas y décadas (con teorías muy similares, aunque parezcan diferentes debido al lavado de cara y el cambio de nombre que se suele llevar a cabo periódicamente) y, sin embargo, la realidad nos muestra que LOS AVANCES QUE SE HAN CONSEGUIDO EN ESOS TERRENOS SON MUY LIMITADOS y, muchas veces, decepcionantes.

Extendiéndome más, hoy puedo añadir varias cosas: En primer lugar que, en muchos casos -no en todos-, quien asiste a estas lecciones, lo hace con un ESCEPTICISMO tal que se conforma solamente con añadir un título más a su Currículum. Y, por otra parte, los que quieren ir más allá de la teoría con la intención de poner en práctica sus nuevos conocimientos, se encuentran con una GRAVE RESISTENCIA EN SUS LUGARES DE TRABAJO, con una GRAN CARENCIA DE HERRAMIENTAS que permita superar esta situación, y con una CONFIANZA EN SI MISMOS Y UNA FORTALEZA MUY FRÁGILES.



2. Lo imprescindible: Construir realidades. Una cuestión de determinación.
Encontrar una salida posible a esta situación implica actuar en varios FRENTES:

El primero de ellos es el que hace referencia a la propia FORMACIÓN QUE SE IMPARTE -o se debería impartir- al personal y, especialmente, a los directivos. En este sentido, las escuelas que despliegan cursos de Gestión de Empresas, Organización y Dirección de Personal, deberían ser más ambiciosas y preocuparse un tanto menos por la sofisticación en la forma en que presentan sus cursos y las corrientes de pensamiento (conceptos que, en el fondo, no han cambiado en décadas) PARA IMPLICARSE ACTIVAMENTE EN CONSEGUIR QUE DICHAS IDEAS SE EXTIENDAN Y, SOBRE TODO, SE APLIQUEN CON ÉXITO. En definitiva, algo menos de Marketing y algo más de efectividad práctica (con todos mis respetos hacia el Marketing y hacia sus especialistas).

El segundo frente es la propia ACTUACIÓN DE LOS PROFESIONALES que se integran en la empresa y, en especial, de quienes ejercen el liderazgo directivo y no pueden conformarse con ser meros coleccionadores de títulos y buenos salarios. Porque su COMPROMISO con el bienestar de sus empresas y con el de las personas que trabajan junto a ellos debería constituir un criterio imprescindible para EVALUAR SU DESEMPEÑO Y SU CONTINUIDAD EN EL CARGO. De esta manera, sería necesario plantearse como requisito ineludible en la valoración del éxito de su desempeño, el grado en que han obtenido unos BUENOS RESULTADOS RESPECTO A LOS OBJETIVOS EMPRESARIALES, así como, en relación al BIENESTAR Y JUSTA COMPENSACIÓN DE TODO EL PERSONAL.

De lo tratado hasta aquí, podrá deducirse fácilmente que no necesitamos de más ideas revolucionarias (que no lo son, como ya he dicho). Por el contrario, LO VERDADERAMENTE REVOLUCIONARIO será poner los ACENTOS ADECUADOS sobre los conceptos relevantes, PRIORIZAR RAZONABLEMENTE los pasos a dar en un ESQUEMA ESTRATÉGICO VIABLE que haga realidad las aspiraciones de la organización, poner sobre la mesa el COMPROMISO INQUEBRANTABLE de promotores y directivos, así como derrochar -por parte de todos, pero especialmente del equipo directivo- el suficiente CORAJE Y ESFUERZO para llevarlo a cabo.



3. El factor diferencial: ideales, ética y líderazgo.
Para conseguir esto que hemos mencionado anteriormente, se necesita un PRIMER Y BÁSICO MOTOR. Un motor que sea origen de todo y principio de actuación de todo este “mecanismo”. Un “automotor” que no requiera de causas y motivaciones anteriores (más profundas), sino que se justifique en sí mismo. Se necesita la concurrencia de PERSONAS FUERTES, sólidamente CONFIADAS en sus capacidades, valores y creencias, capaces de asumir -con respeto pero sin miedo- el rol de LIDERAZGO que es imprescindible ejercer. Deben ser personas que se pongan AL FRENTE DE SUS ORGANIZACIONES para guiarlas, instruirlas y motivarlas; personas con el VALOR y el CONVENCIMIENTO suficientes como para asumir los inevitables RIESGOS Y REVESES a los que se exponen, y que no se detengan hasta LLEGAR A BUEN PUERTO. Se requiere de personas cuya MOTIVACIÓN -más allá de un salario- se soporte sobre sus convicciones e IDEALES: nobles, generosos y viables.

Esta entrega incondicional a los propios y nobles ideales, es el único motor capaz de hacer realidad nuestros mejores sueños y un mundo mejor, TAMBIÉN EN EL AMBITO LABORAL. Y se fundamenta en el convencimiento de que nuestra satisfacción pasa por asumir SANOS Y AMBICIOSOS OBJETIVOS. En este planteamiento radical (“radical” por ir a las raíces de su justificación) encontramos la VERDADERA VOCACIÓN DEL SER HUMANO, aquella que da sentido a nuestra vida y nos permite REENCONTRARNOS CON EL PLACER DE VIVIR… Y TRABAJAR.

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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