domingo, 14 de diciembre de 2014

LOS RIESGOS DE NO APRENDER LAS LECCIONES MÁS DURAS... (UN ANÁLISIS DE LAS CAUSAS DE LA CRISIS ECONÓMICA Y EL PELIGRO DE NO ENTENDERLA Y ATAJARLA)

(En este artículo trata sobre la preocupación que le surge a su autor al comprobar que no se han aprendido las DURAS LECCIONES DE LA CRISIS y que hay responsables de "lo público" que postulan líneas de acción que pueden ECHAR AL TRASTE LA RECUPERACIÓN en ciernes y / o reproducir a crear las condiciones para que se vuelva a padecer, tarde o temprano, una nueva y grave crisis económica)

En las últimas semanas se ha creado un FALSO DEBATE acerca de la crisis: ¿hemos salido o la seguimos padeciendo? El partido del gobierno indica que estamos saliendo de ella. Los partidos de la oposición, influidos por su objetivo de alcanzar el poder, hablan con firmeza de que aún la padecemos.

En mi opinión, ninguna es totalmente cierta, pero tampoco es totalmente falsa. La crisis ha hecho de nuestra economía un paciente que, si bien ya ha pasado lo peor de su enfermedad y empieza a recuperar el valor normal de sus constantes vitales, SE ENCUENTRA EN EXTREMO DÉBIL, le queda bastante tiempo para poder reponerse y muchos sacrificios para recuperar las fuerzas y el tono vital perdido. Se habla, con razón, de la dura realidad que viven aún muchas familias afectadas por el agotamiento de sus ahorros o por la terrible situación de no tener la oportunidad de ganarse la vida con un EMPLEO; pero el empleo no se recuperará mientras no se active la CREACIÓN DE EMPRESAS y empiecen a crecer las existentes (algo pasmosamente evidente que se suele omitir).

A mí, lo que más me preocupa es que no aprendamos la trágica lección que nos ha dado la crisis y, por tanto, que volvamos a condenarnos a repetirla en no mucho tiempo. Oigo como se jalea contra las actuales POLÍTICAS DE CONTENCIÓN DEL GASTO público (especialmente de gasto social), como si este país fuese lo suficientemente rico como para recuperar los niveles de vida y gasto previos a la crisis con solo desearlo.

Es una irresponsabilidad que el propósito de ganar unas elecciones haga que se postule ciegamente la recuperación de niveles de gasto y servicios públicos previos a la crisis, que, por otra parte, solo eran posibles gracias a la BURBUJA INFLACIONARIA que mantenía unos niveles de precios y riqueza muy por encima de su valor real, y que, en realidad, estaban soportados por unos NIVELES DE ENDEUDAMIENTO ALTAMENTE PELIGROSOS (como se predijo y luego se confirmó), tanto en el sector público como privado. Esta FICCIÓN DE RIQUEZA dio cobertura a los excesos públicos y privados.

La realidad, por mucho que nos cueste mirarla a la cara, nos dice que en aquellos momentos de APARENTE BONANZA previos a la crisis, vivíamos por encima de nuestras posibilidades y que solo el ENDEUDAMIENTO en los mercados internacionales nos permitía mantener el ritmo de consumo e inversión. Dicha inversión, además, se concentraba en bienes no productivos como la vivienda (no era una inversión "sana", creadora de riqueza y empleo), que por estar sobrevalorada, fruto de la especulación (la famosa "BURBUJA INMOBILIARIA") terminó haciendo que las deudas tuvieran un montante monetario mayor que los propios bienes

Fuente:  © Emilio M.

De cara al futuro podemos seguir atendiendo al canto de sirena de la confusión y pensar que será fácil volver a niveles de riqueza como los que aparentemente teníamos antes de la crisis. O podemos aprender las crudas lecciones de la historia y aceptar la dura realidad que nos enseña que LA RIQUEZA ES EL FRUTO DEL ESFUERZO Y DE LA INTELIGENCIA, mantenidas a lo largo del tiempo. Podemos poner las bases de una economía realmente fuerte y rica, que permita mantener con solvencia el ESTADO DEL BIENESTAR tan ansiado, consiguiéndolo desde el TRABAJO SERIO Y HONESTO de todos. O, por el contrario, podemos dejarnos llevar por oportunistas políticas que nos proponen gastar lo que no tenemos (me refiero al gasto público) que derive en una grave recaída en la situación de crisis económica. Incluso, podríamos volver a crear o fomentar una burbuja como la inmobiliaria de las pasadas décadas, soñando durante un corto tiempo que somos quienes no somos para despertar tarde o temprano pobres, humillados e, incluso, desesperados.

Sea como fuere, en los próximos años comprobaremos nuestra valía. Deseo, por el bien de todos, que demostremos haber aprendido las lecciones de esta crisis.

Emilio M.
Acción y liderazgo.

sábado, 10 de marzo de 2012

SINTONIA E ARMONA: LA CANZONE DI ECCELLENZA (SINTONÍA Y ARMONÍA EN EL TRABAJO EN EQUIPO)


El TRABAJO EN EQUIPO requiere una meta compartida y unos ritmos individuales compatibles entre sí. Es decir, requiere SINTONÍA y ARMONÍA: todas las notas deben componer una misma SINFONÍA y deben encajar dentro de un DISCURSO SONORO que no desentone.

Realmente, la búsqueda de la ARMONÍA en cualquier aspecto de nuestra vida es la causa de numerosos beneficios. La idea de armonía siempre está asociada al movimiento, concretamente al MOVIMIENTO ARMÓNICO, ese por el cual las partes de un todo entrelazan sus actos de tal manera que fortalecen su desenvolvimiento y desarrollo para beneficio de cada una de sus partes. En el trabajo en equipo podríamos decir que se consigue el MÁXIMO PROVECHO para el equipo y el MÁXIMO BIENESTAR para sus integrantes.

Pero, en el trabajo en equipo, para que haya armonía debe haber previamente SINTONÍA, de tal manera que se produzca una convergencia de PROPÓSITOS en pos de una ASPIRACIÓN COMPARTIDA. Como se suele decir comúnmente: “todos deben remar en la misma dirección”. Y no sólo eso: es muy importante que se produzca en un ambiente en el que las FORMAS y las NORMAS (lo que comúnmente llamamos POLÍTICAS o, en general, CULTURA) sean también compartidas.

Al final, la vida ―también el trabajo en equipo― es cuestión de saber componer una bella SINFONÍA.

¿Merece la pena intentarlo? Seguro que sí...

De los diccionarios de la RAE y de SM:

Sintonía: Coincidencia de ideas u opiniones. Adecuación de un circuito eléctrico a la misma frecuencia de vibración que otro, consiguiendo la resonancia entre ambos

Armonía: Conveniente proporción y correspondencia de unas cosas con otras. Unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes.

domingo, 18 de diciembre de 2011

ESOS OTROS FACTORES DE ÉXITO: LA FÁBULA DE LA LIEBRE Y LA TORTUGA - 1. HUMILDAD


"Finalmente, para mostrar su despreocupación y el desprecio
que le inspiraba su adversario, la liebre se tendió a descansar
sobre un lecho de tréboles. La tortuga, entre tanto, seguía
avanzando trabajosamente, centímetro tras centímetro"

Esopo (Αἴσωπος, que vivió alrededor del año 600 a.C.)
"La liebre y la tortuga"


Inicio con esta entrada lo que pretende ser un breve acercamiento a esos OTROS FACTORES DE ÉXITO que habitualmente no se tienen en cuenta porque "no venden" (no cran modas super-ventas), que recalan en VIRTUDES Y HÁBITOS BÁSICOS para alcanzar nuestros objetivos personales y empresariales, y que resultan imprescindibles en estos momentos de GRAVE CRISIS ECONÓMICA, de alternativas estratégicas y de valores.

El primero de estos factores que voy a mencionar es la HUMILDAD, una virtud básica que alinea o matiza todos los demás rasgos de nuestro carácter, así como de nuestra forma de pensar y actuar. Este es un factor que considero que no es fundamental para el éxito pero sí que lo es para NO FRACASAR. Y eso independientemente del talento que poseamos.

Creo totalmente acertado que en este país -España-, en Europa y, en general, en el mundo desarrollado, nos hemos acostumbrado tanto a que nos vayan bien las cosas que nos hemos DORMIDO EN LOS LAURELES. Es paradójico que habiendo hablado tanto de la velocidad del CAMBIO y de lo ágiles que debemos ser en adaptarnos a ellos, no nos hayamos dado cuenta de que en otras partes del mundo ponían en juego FORMAS DE COMPETIR (no siempre éticas o tan éticas como las nuestras -algo de lo que también somos co-responsables-) que nos dejaban en FUERA DE JUEGO, cada vez con mayor contundencia.

Y no quiero que se me confunda, que el juego no consiste (o no debería consistir) en que una parte del mundo viva bien a costa de que otra parte viva mal. No, que yo creo que cabemos todos. La cuestión reside en el peligro de VIVIR POR ENCIMA DE NUESTRAS POSIBILIDADES, o de creer que nuestra superior preparación nos hace mejores profesionales o personas, o de pensar que siempre se mantendrá el estatus y el papel que mantenemos en el mundo porque lo ha sido en los últimos años, o de ser tan COMPLACIENTES CON NUESTRAS DEBILIDADES Y ERRORES como somos, o en ECHARNOS A DORMIR cuando deberíamos estar trabajando afanosamente, que el tiempo es oro. Debemos reconocer que somos un poco torpes y que no hemos jugado muy bien nuestras bazas.

Y es que quince años, más o menos, de bonanza económica nos han hecho olvidar que se basaba en la ESPECULACIÓN (la famosa burbuja inmobiliaria de este país -la economía del ladrillo-, por no mencionar la financiera a nivel mundial), que se producía una grave PROCESO DE DESLOCALIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD INDUSTRIAL (debido a la inflación de costes fruto de lo buenos que nos creíamos, mientras cada vez comprábamos y producíamos más en el exterior) o que estábamos favoreciendo un proceso de REDUCCIÓN DE LA ACTIVIDAD EN EL SECTOR PRIMARIO de la economía, tan estratégicamente importante por mucho que ya no sea el de mayor peso.

En realidad, mientras nosotros nos vanagloriábamos de lo buenos que éramos y recurríamos a la PEREZOSA ESPECULACIÓN como motor de nuestra economía, o nos entregábamos a un OSTENTOSO CONSUMISMO como símbolo de nuestro irreal poderío; el resto del mundo prosperaba gracias a nuestra SOBERBIA y a nuestra INCOMPETENCIA. Por eso, en mi opinión, esta CURA DE HUMILDAD que estamos sufriendo nos la merecíamos, por muy doloroso que sea decirlo, debido a su alto COSTE SOCIAL: aprendamos, rectifiquemos y recuperemos -entre todos- nuestra credibilidad y nuestro nivel de bienestar. Lo que es indudable es que la realidad nos ha puesto los PIES EN EL SUELO; en este suelo un tanto CENAGOSO sobre el que no queríamos ver que vivíamos.

Ahora nos toca ESPABILAR y ponernos a TRABAJAR, si es que ya se nos ha quitado la tontería, que tengo mis dudas... Trabajar duramente y con dosis extra de HUMILDAD, sí, pero también con OPTIMISMO e ILUSIÓN. QUE SI QUEREMOS... ¡PODEMOS!

Emilio M.

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domingo, 20 de noviembre de 2011

TALENTO, POTENCIAL Y ÉXITO: TRES CONCEPTOS NO NECESARIAMENTE COMPATIBLES. LAS VERDADERAS CLAVES DEL ÉXITO.


"La perseverancia y la determinación son las únicas omnipotentes.
El lema “sigue adelante” ha resuelto y siempre resolverá
los problemas de la carrera humana”

Calvin Coolidge (1872 – 1933)


Antes de nada analicemos detenidamente estas tres definiciones dadas por la Real Academia de la Lengua:

TALENTO: Capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación
POTENCIAL: Fuerza o poder disponibles de determinado orden
ÉXITO: Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.

Visto así, podemos decir que hay un sencillo hilo conductor que enlaza estos tres conceptos: UNA PERSONA CON TALENTO TENDRÁ UN ALTO POTENCIAL PARA TENER ÉXITO EN SUS PROPÓSITOS. Sin embargo, todos sabemos de alguna persona a la que le reconocemos un gran talento y un gran potencial y, sin embargo, terminamos comprobando que no llegan a avanzar por el no tan sencillo CAMINO DEL ÉXITO. ¿Qué ocurre?

Ocurre sencillamente que no estamos contemplando todas las VARIABLES ASOCIADAS AL ÉXITO, de tal manera que en numerosas ocasiones sólo tenemos en cuenta uno o dos de los TRES GRUPOS en los que, personalmente, considero que se deben distribuir los factores explicativos del éxito. Estos tres grupos son:
CAPACIDADES INTELECTUALES Y HABILIDADES TÉCNICAS. Engloban factores que se pueden CULTIVAR Y PERFECCIONAR desde un punto inicial de mayor o menos facilidad, lo que de hecho hacemos, especialmente durante nuestra infancia y juventud. En numerosas ocasiones es el único grupo que tenemos en cuenta al evaluar el talento. Si bien este grupo contiene factores necesarios, NO SON EN MODO ALGUNO DECISIVOS, más aún cuando podemos constatar que todos destacamos técnica e intelectualmente en algo. Lo importante es detectar en qué.

RASGOS DEL CARÁCTER. También relacionados con el TEMPERAMENTO y, en general, con nuestra NATURALEZA o forma de ser innata. Igual que en el caso anterior, engloba FACTORES CONGÉNITOS, pero en este caso son MUCHO MENOS MALEABLES (y, si acaso, lo son en nuestra niñez), se ven afectados fácilmente por el ENTORNO en el que vivimos y escapan muchas veces a nuestra CONSCIENCIA. En definitiva, SON DIFÍCILMENTE MANEJABLES. Sin embargo, este grupo está constituido por factores que NO TIENEN POR QUÉ SER DECISIVOS. Afectan a nuestra visión de la realidad (positiva o negativa) y a la forma como nos situamos en ella e interactuamos con el mundo. Conciernen especialmente a las RELACIONES INTRAPERSONALES E INTERPERSONALES.

VARIABLES ACTITUDINALES. Engloba los factores más complejos y básicos, aquellos que realmente están matizando nuestras capacidades y nuestros rasgos del carácter, de tal manera que SI RESULTAN DECISIVOS para determinar nuestra capacidad de conseguir el éxito en nuestros propósitos. Estas variables son nuestros VALORES (principios de comportamiento admitidos), nuestras CREENCIAS (aquello que nos importa) y nuestras VOCACIONES (aquellas misiones que hacemos nuestras). Por así decirlo, estas variables constituyen nuestro MOTOR VITAL, aquel mecanismo que adecuadamente enfocado es CAPAZ DE GENERAR UN ENERGÍA CAPAZ DE ALTERAR NUESTRAS CAPACIDADES, HABILIDADES Y RASGOS DEL CARÁCTER, IMPRIMIENDO UN IMPULSO QUE PUEDE SUPERAR CUALQUIER DIFICULTAD.
Como podemos imaginar, este tercer grupo de factores es el decisivo, el que hace que personas con un gran talento y potencial nunca lo lleguen a desarrollar, y que, por el contrario, personas dotadas de capacidades inicialmente humildes, lleguen a conseguir objetivos aparentemente imposibles.

COROLARIO: No importa qué capacidades tengas, ni cuál sea tu carácter. No importa el talento que parezcas tener ni el potencial que creas poseer. Ni es relevante lo grandiosas que sean tus metas. Simplemente, adquiere los PRINCIPIOS CORRECTOS, ten FE EN TI MISMO y busca aquellas METAS por las que entregarías tu vida. Cultiva tus CAPACIDADES y HABILIDADES sin descanso. Modela aquellos RASGOS DEL CARÁCTER que te facilitarán las cosas. Y riégalo generosamente con el ELIXIR MÁGICO DEL ESFUERZO DOSIFICADO PERO MANTENIDO. Ciertamente, EL ÉXITO, SERÁ CUESTIÓN DE TIEMPO.

Emilio M.
Acción y liderazgo

(P.S.: Repito la cita de Coolidge por su grandiosidad)

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domingo, 29 de mayo de 2011

MOTIVACIÓN E INICIATIVA: TODO EMPIEZA POR UNO MISMO (DE LOS VERDADEROS ALIADOS)


“Si un hombre es llamado a ser barrendero, debería barrer las calles de la misma manera que Miguel Ángel pintaba, que Beethoven componía música o que Shakespeare escribía poesía. Debería barrer las calles tan bien que todas los ángeles del cielo y de la tierra se detuvieran a mirar y decir: Aquí vivió un barrendero que hizo bien su trabajo”.

Martin Luther King (1929 - 1968)



No hay RENDIMIENTO aceptable si falta ENTREGA en lo que se hace, si no hay un cierto "ESPÍRITU DE CONQUISTA", si algo no nos impulsa, si falta INICIATIVA, si no encontramos SENTIDO a lo que queremos hacer, si nos falta MOTIVACIÓN (pero de esa motivación que surge de lo más recóndito de nuestro ser y canaliza nuestras energías creativas y emprendedoras). En definitiva, jamás habrá un rendimiento aceptable si faltan "GANAS", AMBICIÓN y CORAJE. Y ESO ES ALGO QUE DEBEMOS TRAER CADA DÍA DESDE NUESTRA CASA, POR MUCHO QUE DEBA SER VALORADO, FOMENTADO, CUIDADO Y CANALIZADO EN LAS ORGANIZACIONES PARA LAS QUE TRABAJAMOS.

Por eso, frente a la ABSURDA MODA -que se ha convertido en paradigma durante las últimas décadas- de hacer depender la motivación y el rendimiento, de forma escluvisva, de la HABILIDAD DE SU JEFE (y, en general, de "la empresa") para hacerla aflorar (¡como si la motivación pudiera estar dormida en una especie de letargo!), reclamo el PROTAGONISMO DE LAS DOS PARTES. La del propio PROFESIONAL que debe aportar su capacidad, su valía, su motivación, su compromiso y su ambición, por un lado. Y la de esos JEFES Y DIRECTIVOS que deben ser verdaderos INCENTIVADORES, FACILITADORES y DESARROLLADORES del talento que se pone a su servicio, además de justos RECOMPENSADORES por los beneficios conseguidos. La clave no está en hacer que alguien sea aquello que no sabe que quiere ser, ni en conseguir que sea aquello para lo que no tiene cualidades. La clave está en RECLUTAR profesionales que quieran brillar ejerciendo su VOCACIÓN, y en facilitar su desarrollo profesional hasta alcanzar el máximo de su NATURAL TALENTO. Es, en definitiva, un trabajo conjunto en el que las dos partes deben tomar la INICIATIVA y nadie debe quedarse como mero comparsa.

Esta forma de entender la motivación requiere de un cambio de mentalidad -de un cambio de "chip"- que nos permita superar este "buenismo" de SOCIEDAD PATERNALISTA -tan complaciente con nuestras CARENCIAS ACTITUDINALES como IMPRODUCTIVO- que se ha instalado en todos los ámbitos de nuestra sociedad (especialmente en nuestra clase política que, con tanto éxito hasta ahora, lo ha venido utilizando como reclamo electoral), y por el cual ESPERAMOS PASIVAMENTE A QUE LAS COSAS OCURRAN POR AZAR O PORQUE ALGUIEN LAS TERMINE HACIENDO POR NOSOTROS. La supervivencia de nuestro sistema productivo -y de nuestra propia sociedad- está en juego.

Retomando el hilo argumental de este artículo, alguien me preguntará ¿pero qué pasa con esos trabajos que nadie quiere y que tan poco gratificantes y motivadores son? Es cierto que hay muchos trabajos que resultan ALIENANTES, pero es aquí donde cobra una fuerza descomunal la brillante frase pronunciada por MARTIN LUTHER KING con la que he empezado. Y por eso, debemos dejar un par de cosas muy claras: Nada hay más DESHUMANIZADOR que TRABAJAR POR UN SALARIO O POR UNA VANIDAD, SIN MÁS, OLVIDÁNDONOS DE QUE TRABAJAMOS PORQUE ALGUIEN ESPERA UN BUEN SERVICIO NUESTRO (hay alguien a quien agradar o a quien defraudar). Y, por el contrario, nada fortalece tanto el espíritu como una clara VOCACIÓN DE SERVICIO hacia aquellos que dependen de nuestro esfuerzo, sin importar a lo que nos dediquemos: ese espíritu que pacifica nuestra conciencia por el simple hecho habernos esforzado y "haberlo hecho bien". En cierto modo, siempre podemos disfrutar con la sana búsqueda del humilde reconocimiento por el TRABAJO BIEN HECHO. Hagamos el tipo de trabajo que hagamos, la mejor recompensa es esa.

Por descontado, a los buenos profesionales aquí descritos, no sólo hay que darles nuestro APOYO INCONDICIONAL y la posibilidad de que conquisten el mundo. Hay que cuidarlos -en todos los sentidos- como lo que son: verdaderos TESOROS y loables ALIADOS de nuestra PROSPERIDAD.

Bueno ¿qué? ¿Nos atrevemos a pensar y hacer algo realmente especial?

Emilio M.
Acción y liderazgo

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