DE LA EXCELENCIA DIRECTIVA: COMPETENCIAS DIRECTIVAS = COMPETENCIAS EMPRESARIALES


"Las personas fuertes crean sus acontecimientos;
las débiles sufren lo que les impone el destino"

Alfred de Vigny (1797 - 1863)


¿Qué se le pide a un buen directivo? ¿Qué se espera de un directivo sobresaliente? ¿Con quién se le puede confundir a un directivo que actúa como tal?

Solo existe una respuesta a estas preguntas: SER Y ACTUAR COMO UN EMPRENDEDOR. Que se le confunda con un EMPRESARIO. Y estas afirmaciones se pueden realizar también de cualquier profesional excelente, independientemente del puesto que ocupe en la organización a la que sirve.

Es curioso que más de una vez haya oído comentar esto mismo pero como algo NEGATIVO, expresado por algún trabajador de la escuela que afirma que "todo trabajador es bueno y todo empresario es malo" (en la esfera de lo profesional y de lo humano). Este tipo de comentarios, muy al uso de mentalidades sindicalistas decimonónicas, no caen en algo tan sencillo como reconocer que en todo abunda tanto lo bueno como lo malo. Pensar otra cosa es querer forzar el CONFLICTO.

El BUEN DIRECTIVO se parece al buen trabajador o al buen empresario en que sirve a unos PRINCIPIOS ÉTICOS O MORALES que generan BIENESTAR a nivel personal, colectivo y comunitario. Pero el buen directivo, presenta unos rasgos muy similares a los del buen empresario cuando desarrolla su actividad profesional. A saber:
  1. Posee una VISIÓN certera de su ÁREA DE COMPETENCIA PROFESIONAL y de cómo puede ser desarrollada en un entorno y proyecto profesional concreto. En definitiva, es un EMPRENDEDOR en su parcela de responsabilidad y poder.
  2. Posee un CARÁCTER EMPRENDEDOR INNATO que le impulsa a tomar las riendas de su área de responsabilidad aún antes de que se le haya solicitado esta eventualidad. De esta manera:
    1. Asume sus RESPONSABILIDADES de forma ESPONTÁNEA. Se hace cargo de una situación por el hecho de caer dentro de sus competencias. No necesita ser conminado a actuar y, menos aún, ser empujado
    2. Establece unas METAS (aunque sea de forma COLEGIADA y en función de unas CONDICIONES que se le hayan establecido) y desarrolla una ESTRATEGIA, dentro del marco de la estrategia empresarial, compatibilizando sus magnitudes con las del resto de la organización.
    3. Establece un PLAN DE ACTUACIÓN en los que ancla determinados HITOS a determinados MOMENTOS.
    4. ORGANIZA LOS MEDIOS necesarios para alcanzar sus metas, ya se trate de medios materiales, inmateriales, financieros o humanos.
    5. EJERCE EL MANDO de tal manera que consigue que se hagan "las cosas". Es, por tanto, un ACTOR EJECUTIVO. Y no sólo organiza, sino que coordina, regula, motiva y hasta imparte justicia. Para ello toma la INICIATIVA y LIDERA a su equipo.
    6. Responde de sus actos. Es un ACTOR RESPONSABLE. Mide y evalúa los resultados, rinde cuentas de su actuación y asume las consecuencias del grado de éxito de su gestión. Es, por tanto, un ACTOR CONSECUENTE que regularmente pone su cargo a disposición de aquel que delegó sobre sus hombros una responsabilidad.
Ni que decir tiene que este país -ESPAÑA- está angustiosamente necesitado de empresarios que con su iniciativa y con el apoyo de solventes directivos y profesionales de todo tipo, consigan crear un tejido empresarial fuerte, productivo e internacionalmente competitivo. Para ello sería necesario desarrollar buenos planes de formación de emprendedores, directivos y profesionales. Y sería preciso liberar la actividad productiva de la asfixiante tutela del sector público que, más que un impulsor, se ha convertido en una rémora por su ineficacia y elevado coste. No olvidemos la verdadera ecuación del Estado del Bienestar, que ha sido puesto en alarmante situación por nuestras clases dirigentes:

Bienestar = Riqueza = Empleo = Empresas

Emilio Muñoz
Soluciones reales de gestión para la empresa

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